En el sector alto de la parte norte de Chañaral, Región de Atacama, se emplaza un conjunto de unas 150 mediaguas. Fue levantado allí en 2015, para dar una solución provisoria a gran parte de las familias afectadas por los aluviones que hicieron estragos en marzo de ese año. En esa zona, denominada Toma de Emergencia, se vive sin alcantarillado ni conexión al agua potable. Y con la nueva emergencia, del reciente fin de semana, el camión aljibe que llena los estanques no ha pasado.

En ese lugar, donde los vecinos denuncian que a diario deben lidiar con plagas y basura, aún residen cerca 80 familias que resultaron damnificadas hace dos años, en una emergencia aún más crítica que la vivida el reciente fin de semana, con aluviones y desbordes producto del sistema frontal.

Hasta ese lugar se vieron obligados a volver Sirly Alfaro (28) y Jorge Díaz (36), una pareja de comerciantes que nuevamente perdió su hogar debido a un desborde. “Pensando en que no iba a volver a pasar esto, armamos nuestra casa ahí. La inauguramos hace dos semanas, trasladamos todas nuestras cosas y ahora de nuevo lo perdimos todo. Nos dijeron que el 40% de la casa quedó en pie. Pero perdimos todas las cosas que de a poquito nos habíamos comprado”, contó la mujer.

Durante esta nueva emergencia, varias personas se han visto en la misma situación. El gobierno cifró en 3.400 las viviendas afectadas por el aluvión en toda la Región de Atacama, de las cuales una cantidad aún indeterminada tiene daños irreparables. Probablemente, gran parte de ellas se unirá a los cientos de personas que todavía esperan por una solución definitiva desde hace dos años, ya que el proceso de reconstrucción aún no se da por terminado.

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