Lejos de la promesa gubernamental de los “brotes verdes”, la economía sigue dando señales de seguir, por cuarto año consecutivo, empantanada y rozando la recesión técnica por primera vez desde la crisis mundial de 2009.

La última mala noticia la entregó ayer el Banco Central, al reportar que durante el primer trimestre de este año el crecimiento económico del país apenas fue de 0,1%, la cifra más baja en casi una década.

Las malas cifras se deben, principalmente, a la caída de la inversión de 2,4%, especialmente en la construcción; y a la contracción de la producción minera, afectada por la extensa huelga de la minera Escondida.

El subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, dijo que lo más importante es que el trimestre “no fue recesivo”, pero admitió que este año “no será fácil” para la economía, y que “no están conformes con este nivel de crecimiento”.

El gasto en personal del Estado quintuplica el crecimiento económico

Pero si el crecimiento económico está en la UTI, el gasto en burocracia estatal goza de muy buena salud, ya que su crecimiento durante el primer trimestre de este año quintuplica el crecimiento económico.

Ello, porque el gasto en sueldos, contrataciones, bonos, aguilnados y regalías para los funcionarios públicos creció 6,4%; y los recursos estatales destinados a burocracia, como la adquisición de bienes de consumo, se ha disparado en 8,2%.

Si en el primer trimestre de 2016 el gasto total en personal fue de $2.009 billones (en moneda actual), esa cifra subió a $2.136 billones en marzo pasado, con un incremento neto de $127 billones.

En el caso de la adquisición de bienes de consumo para el funcionamiento de los organismos públicos, el costo pasó de $695 billones en marzo del año pasado a $751 billones, un aumento de $56 billones.

Economista: “De cada dos pesos públicos que se entregan a las personas uno se pierde en burocracia”

Para la investigadora del ESE Business School, Cecilia Cifuentes, es lamentable dicho comportamiento del gasto fiscal, ya que los recursos no se destinan a mejorar la calidad de vida de las personas, a través de mejores servicios o nueva infraestructura, sino que se gastan simplemente en burocracia estatal.

“De cada dos pesos públicos que se entregan a las personas uno se pierde en burocracia. Eso muestra la captura del Estado por la burocracia funcionaria”, sostiene Cifuentes.

Además, advierte  que el sostenido aumento de los recursos deteriora la ya compleja situación fiscal del país, que está con un reiterado y crónico déficit, y que la mayores contrataciones de funcionarios públicos en nada ayudan a mejorar las perspectivas económicas.

“Aunque el ministro Rodrigo Valdés haya intentado controlar el gasto público, lo cierto es que la dinámica del gasto parece tener un componente fuera del control disciplinario. Hay consenso de la necesidad de reformar el Estado pero vamos en la dirección opuesta”, afirma la economista.

El gasto público ha evitado la recesión

Es precisamente el abultado gasto fiscal el que ha impedido que el país caiga en recesión, ya que su incremento entre enero y marzo fue de 7,8% real, explica la economista de la UC.

Las autoridades de Hacienda han señalado que la causa del gasto público en el primer trimestre ha sido como una forma de hacerlo más parejo durante el año y no recargarlo en el último trimestre, como siempre ocurre, pero para Cifuentes no parece ser el argumento principal, ya que el componente de capital cae, mientras el gasto corriente aumenta en 9,3% real.

Adicionalmente, le preocupa las cifras de ingreso tributario que está teniendo el fisco, que suman una caída de 6,5% real.

“Si bien la gran minería explica parte de la caída, restando ese componente minero, los ingresos tributarios igualmente caen 5,5% real. Es una mala noticia constatar esa merma en los ingresos pese a la reforma tributaria que buscaba precisamente lo contrario”, plantea la ainvestigadora.

Burocracia estatal ha crecido 139% desde 1990

Si en 1990 se gastaban US$7 mil millones en personal y bienes y servicios -ítemes que componen la burocracia estatal-, la cifra se disparó a US$16.887 millones en 2016, lo que equivale a un incremento de 139%.

Las cifras en personal crecieron aún más, ya que pasaron de US$4.417 millones en 1990 a US$11.712 el año pasado, un alza de 165%. En dicha categoría de gasto se contabilizan los pagos de sueldos a funcionarios de planta, contrata y honorarios, de viáticos, horas extras.

Como porcentaje total del gasto público, si en 1990 se destinaba el 16,9% a los funcionarios públicos, el año pasado se incrementó a 20%. En promedio, el Estado gasta casi $2,6 millones en cada funcionario público.

Respecto de los gastos en bienes y servicios el alza fue un poco más moderada, pero se empinó a 95%, gracias a su evolución desde US$2.655 millones a US$5.175 millones.

Por Uziel Gómez Padrón

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