El hijo de 11 años de Romina Maguna, la pareja del hombre que cometió la masacre en el distrito de Hurlingham (Córdoba, Argentina), le rogó al asesino que no lo matara cuando éste le apoyó un arma en el pecho: “Papá, por favor no me mates”, le suplicó, según contó hoy un vecino.

El hijo de Romina Maguna, una de las víctimas de la masacre cometida en Hurlingham por su pareja Diego Loscalzo, fue además quien pidió ayuda a un vecino, al grito de “el Chino mató a mi mamá, mató a mi mamá”.

Así lo relató Marcelo, quien vive al lado de la vivienda de los Maguna, que escuchó la balacera anoche alrededor de las 22.30 y fue el primero que vio la escena de la masacre y que llamó a la policía y al servicio de emergencia sanitaria.

“Golpeó la puerta de mi casa. Lo hice entrar rápido porque pensaba que los estaban asaltando, pero me dijo: ‘El Chino mató a mi mamá, mató a mi mamá'”, contó Marcelo a los periodistas.

El niño de 11 años le confesó a su vecino que Loscalzo también le puso un arma de fuego sobre el pecho, pero que él le imploró: “Papá no me mates, no me mates”.

Marcelo contó que cuando ingresó a la casa de la masacre, Romina y su hermana Vanesa Maguna ya estaban muertas y que Darío Daniel Díaz -pareja de la segunda- estaba malherido y fue quien le contó quién había disparado y le pidió que llamara a la policía.

Según el relato del vecino, Romina y Loscalzo tenían una relación sentimental hace “tres o cuatro años” y “tenían una relación de pareja normal”, según estimó el vecino.

El niño que pidió ayuda al vecino era hijo de una pareja anterior de Romina.

Además de matar a balazos a su pareja, agente de la Policía Bonaerense, a Vanesa Maguna y a su marido, Loscalzo también asesinó a su suegra y otro cuñado e hirió a otros tres familiares de la mujer, entre ellas una embarazada que perdió el bebé que estaba en fecha para nacer.