Diez años han pasado desde que Javier Etcheberry renunció a su militancia en el PPD. Una década que le ha venido a confirmar que tomó la decisión correcta al intuir tempranamente que la Concertación ya no sería más lo que era y que con la Nueva Mayoría no sentiría comodidad alguna.

Pero que haya dejado de militar no significa que haya dejado su interés por la política. Laguista, lamenta que el ex Presidente Ricardo Lagos haya salido de la nueva cancha presidencial. Pero más lamenta el estado de las cosas en lo que alguna vez fue su mundo político: el gobierno es malo y la Nueva Mayoría también. Ese es su diagnóstico.

El análisis lo ha hecho mirando desde su ventana en el mundo privado. Lleva 10 años tratando de sacar adelante su empresa Multicaja, para “terminar con el monopolio” de Transbank. Lo más curioso, dice, es que es “un monopolio en que todas las instituciones reguladoras han sido cómplices pasivas: la SBIF, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, el BancoEstado, etc.… Todos se echan la culpa entre ellos, impidiendo la competencia en este sector, y no se dan cuenta de que el país va a cambiar cuando haya competencia”, se queja.

Este es un país bastante desigual, y de alguna forma los que están en el poder protegen el statu quo y no son sensibles a lo que le pasa al resto. Pero eso pasa en todas las sociedades, dice.

Eso es un diagnóstico del Frente Amplio también.
La diferencia está en las soluciones. Si quieren que el Estado sea dueño de todo, eso fracasó. No hay duda de que la clave es el mercado, evitando los abusos. El ejemplo que te doy (Transbank) es que no dejan que opere el mercado. Algunos plantean como solución estatizar todo, pero las partes del Estado tampoco han funcionado bien.

¿Esta visión suya, de que la clave es el mercado, es algo que ha ido en evolución con los años o siempre fue así?
Mira, creo que soy el que más años ha estado en los gobiernos de la Concertación. Entré el 11 de marzo del 90, con Patricio Aylwin: estuve 12 años en el Servicio de Impuestos Internos, después tres años de ministro y un año y medio de presidente del BancoEstado. Yo soy de la Concertación, me siento de la Concertación.

¿Y de la Nueva Mayoría?

No. Ha habido un convencimiento en la Concertación de que por lo menos las empresas tienen que manejarlas en el sector privado.

Cuando usted dice que es de la Concertación y no de la Nueva Mayoría, ¿en qué momento se dio cuenta de eso?

Yo voté por Bachelet, la conozco, tengo la mejor de las opiniones humanas de ella. Creo que hizo un gobierno razonable la primera vez, y me pareció muy necesario que el énfasis de la segunda administración fuese preocuparse de la desigualdad. Ahora, en la campaña se dijeron cosas que yo pensé que eran leseras que se decían, pero creí que cuando llegara a gobernar no iban a hacerse realidad. Y me equivoqué. Nunca pensé que Peñailillo y Arenas iban a terminar de ministros en los cargos que terminaron, pensé que estarían en la campaña y después tendrían cargos menores.

¿Por qué, porque no daban el ancho?
Porque no tenían ni la experiencia ni la capacidad, y así lo demostraron. Fue otra cosa cuando llegaron Jorge Burgos y Rodrigo Valdés. Y el problema no fue solo la Presidenta y los ministros que nombró, sino también los partidos políticos: esto de la retroexcavadora de (Jaime) Quintana fue una locura.

¿Por qué usted dejó de militar en el PPD?
Yo era del gobierno de Bachelet, y en ese entonces Jorge Schaulsohn denunció haber recibido platas de gastos reservados para financiar el partido, pero el PPD no encontró nada mejor que echarlo. Al mismo tiempo, había un señor que estaba involucrado en irregularidades en Chiledeportes, Harold Correa, que dijo por la prensa que él pensaba, respiraba y vivía como PPD, entonces no entendía por qué le estaban haciendo lo que le estaban haciendo (N. de la R: la frase corresponde a Andrés Farías, ex jefe de gabinete de la dirección metropolitana de Chiledeportes y cercano a Correa). Yo junté las dos cosas y renuncié. No me sentía parte de lo que está pasando ahí.

¿Y nunca quiso reficharse?
No, porque las cosas se han agravado.

¿Cómo ve el estado actual de la Nueva Mayoría?
Es que está todo relacionado. El gobierno de Bachelet es un gobierno malo. Y el estado de la Nueva Mayoría también es muy malo, porque no sólo hay peleas internas, sino que nadie sabe qué quieren hacer. Entonces, escogen a un abanderado que tiene la gracia de no decir mucho qué va a hacer y que -creo yo- tampoco sabe mucho qué va a hacer. El PS vio que Lagos no tenía ninguna posibilidad y se fueron con Guillier, porque al menos era más incierto. Lo que fue muy feo, vergonzoso, fue la forma en que lo hicieron: con votación secreta. La cúpula del PS puede elegir su candidato, pero lo mínimo es que argumenten su voto y la gente sepa por quién votó cada uno. Lo hicieron secreto, porque no querían pagar los costos. Yo no voy a votar de ninguna manera por Guillier. Un gobierno que sería peor que el de Bachelet, con una Nueva Mayoría como la conocemos, en descomposición, sería un error. A mí me interesa que le vaya bien al país. Ahora, es difícil hablar de la Nueva Mayoría hoy, porque, a mi entender, la DC se descolgó.

¿Y por quién va a votar usted?
Yo tengo un hijastro que quiero y admiro mucho, que es Felipe Kast. Entonces, en la primaria, como soy independiente, voy a votar por Felipe. Ahora, si él no gana la primaria, en la primera vuelta entre Guillier y Goic, voy por Carolina Goic.

Pero es difícil que Goic llegue a la segunda vuelta. Ahí, el escenario sería Piñera versus Guillier, o Piñera versus Beatriz Sánchez.
Ahí no sé. No voto de ninguna manera por Beatriz Sánchez ni por Guillier.

¿Votaría por Piñera?

Podría abstenerme, anular, no sé. Quiero que le vaya bien a Chile. En la dictadura me pareció atroz todo lo que se estaba haciendo y por eso me abandericé en contra. Después, me pareció estupendo lo que estuvimos haciendo en la Concertación y me siento orgulloso de lo que hicimos, entonces hoy tendré que escoger el menor de los males, si es que no puedo escoger el mejor de los bienes.

Cobardía intelectual

¿Ha estado con Lagos tras su bajada?
Sí, lo fui a ver. El es una persona maravillosa, muy capaz. Eticamente notable, muy inteligente, preparado. Lo encontré bien. Creo que alguien que se jugó sabiendo que tenía pocas posibilidades, e hizo lo que creía aunque le sacaran la mugre, tiene una sensación de deber cumplido.

¿No debió esperar que lo fueran a buscar en lugar de tirarse a la piscina?
A lo mejor, y quizás también debió haber defendido más su gobierno y la Concertación. Fue tímido en eso, y en criticar este gobierno, que es malo, entonces la gente se quedó sin argumentos para votar por él. Creo que, además, debió haber ido como independiente y haber estado más con la gente que históricamente ha trabajado con él y ha estado a su lado. Esto de mostrarse con pura gente nueva es poco creíble y da inseguridad. Creo que hubo un diseño de campaña que falló.

El PS, además de por la forma en que terminó la candidatura de Lagos, ha sido criticado por la reacción que tuvieron frente al reportaje de que sus platas se invertían en Bolsa, con acciones en SQM incluidas. Muchos dijeron que había sido un error y otros desconocieron el hecho. Y la comisión patrimonio básicamente les dijo que eran unos cobardes.
Hay una cierta cobardía intelectual, en general con todo el tema del lucro. Empezaron unos estudiantes a reclamar contra las universidades privadas que lucraban -y en realidad la ley impedía las ganancias-, entonces se transformó en que todo lo que fuese lucro es malo. Creo que faltan valentía, rigor intelectual y hoy están cazados con sus palabras. A mí me parece natural que si el PS tiene excedentes, los coloque en el mercado de capitales para tener rentabilidad. Cualquier persona cuando tiene algo de dinero, lo pone en algún lugar donde le dé rentabilidad. Más aún si son papeles de empresas que cotizan en la Bolsa y son reguladas y fiscalizadas. El punto es que estaban cazados con que todo lucro es malo, y se agrega que una es la empresa del yerno de Pinochet y empiezan todos a asustarse y deslindar responsabilidades. Creo que hay cobardía, pero cobardía intelectual, y terminan en su propia trampa. Creo que todas estas personas cuando tienen un poquito de plata la ponen en algún lugar que les dé intereses, ¿y es malo eso?

¿Qué tendría que haber hecho el PS con la plata?
Es tontera. Me pareció muy buena y válida la carta de la comisión patrimonio del PS. Al final, por eso la gente no les cree. Cuando partió todo el asunto de plata y política, muchos se tiraron en contra de la UDI y Penta, y muchos de ellos habían hecho más o menos las mismas cosas. Y se les volvió en contra. ¿Cómo no tienen un mínimo de consistencia política, intelectual, para darse cuenta de que todos estaban haciendo algo que era ilegal? ¿Por qué no dijeron al principio que darían disculpas, que todos lo habían hecho mal y cambian las reglas hacia adelante, en vez de empezar las rencillas entre todos? La gente tiene razón para estar tan enojada, porque hay mucha mentira.

Querellarse o no querellarse

Se supo, además, que el PS había eludido 1.400 millones de pesos en impuestos. ¿Qué piensa usted, considerando que fue director del SII durante 12 años?
Creo que eso lo tiene que responder la gente que está en el Servicio. Como yo salí en 2002, no puedo contestar en detalle qué pasa con ese oficio, no estoy en condiciones. Lo único que puedo decir es que el año 90, cuando asumió Aylwin, había un 33% de evasión, y cuando dejó el gobierno Ricardo Lagos, ésta había bajado a un 18%. Respondo hasta enero de 2002.

¿Qué pasaba con el SII y las platas políticas en esa época?
Nunca se metió, pero nunca apareció un caso que estuviese relacionado.

¿No había boletas ideológicamente falsas?

A lo mejor las había, pero entre que nadie las denunció, o no las encontró el SII, no pasó nada. Por supuesto, las habríamos fiscalizado si hubiese pasado. En ese momento teníamos la misión de bajar la evasión e íbamos a los más gruesos y despachando de a poco los sectores más evasores. En esa época había facturas falsas, pero de imprentas, inventaban facturas. Nunca nos apareció en el radar el problema de los políticos.

Pero en esa época era bien conocido cómo se financiaban las campañas.

Yo no sabía, para ser franco, si es que pasaban maletines con billetes o si metían facturas truchas en las empresas. Ahora se ha sabido. Además, no andaba preocupado de ese tema, así como de varios otros. ¿Por qué no fiscalizamos mejor el FUT? Claro. ¿Por qué no fiscalizamos el impuesto de la herencia? Bien. Yo te puedo decir todas las cosas que no hicimos, pero también todas las que sí hicimos, y son muchas. Están a la vista.

En los casos de irregularidades en el financiamiento de la política, el SII decidió no interponer más querellas. Ahí también hay una discusión doctrinal. ¿Cuál es su posición?
La ley dice que el SII en casos más graves se puede querellar, pero deja al exclusivo arbitrio del director si lo hace o no. Estuve en el Congreso cuando se aprobó la nueva forma de justicia y se adaptaron las normas. Todos los senadores estuvieron de acuerdo en que el director tenía que mantener esa atribución. Nosotros éramos muy cuidadosos en querellarnos o no, porque el objetivo no era sólo recaudar. Lo que yo hice fue hablar con los grupos evasores y decirles: “Miren, ahora vamos a cambiar: ustedes van a pagar todo de tal manera y de aquí en adelante los vamos a fiscalizar”. Y eso me dio muy buenos resultados. Creo que en este tema faltó esa lógica, porque acá hay una lógica de que todos son corruptos y eso no es correcto. Los políticos no son corruptos, hicieron cosas, pero por ellos también es que este país ha progresado. Los políticos han hecho trampa, sí, pero muchos de los chilenos también hacen trampa.

Lo que ha reclamado cierta parte de la oposición es que hay reglas para unos y reglas para otros.
Desgraciadamente, ha habido cambios de directores y han tenido criterios distintos. Ahora, uno no se puede querellar contra todo el mundo; cuidado, ¿cuántas empresas tenemos en que la familia del dueño tiene sueldos que no corresponden, cuántas hay? Habría que, por parejo, empezar a fiscalizar y decir “para adelante, cuídese”.

Es lo que se quejan también los Penta. Que formalizaron a sus mujeres por una práctica común.
No quiero defender a los Penta ni a nadie. Lo que digo es que cuando hay casos graves hay que querellarse, pero cuando hay algo que está muy extendido uno no se puede querellar contra todo el mundo. Tiene que también advertir que para adelante la cosa va a ser distinta. Tuve casos muy delicados en lo que decidí no querellarme, pero las multas fueron altísimas.

¿Cuáles?
Eran empresas que estaban haciendo trampa con los sueldos que recibían sus principales ejecutivos, en que sacaban la plata a través de sociedades o de las señoras en vez de ellos mismos.

Es un clásico.
Lo hice así. Si esas personas las meto presas, debería meter presa a mucha gente que lo está haciendo. Opté por cobrar una multa grande y todos lo supieron y dejaron de hacerlo. Vas cambiando los comportamientos de la sociedad, en una cierta lógica. Es poco realista meter a todos presos. Insisto: si nos vamos a querellar contra todos los que tengan facturas falsas, no sólo caerían muchos políticos, sino que caería mucha gente en Chile.

¿Sintió alguna vez presiones del tipo de las que denunció Michel Jorratt por parte del ministro del Interior Rodrigo Peñailillo?

La respuesta fácil y de fondo es nunca. En Chile hay un gran respeto por el SII y su independencia. Y, además, yo siempre advertí que nunca iba a aceptar ningún tipo de presión. Pero, obviamente, me pedían muchas cosas; los parlamentarios, el gobierno y para qué decir los gremios empresariales. Todo el día pidiendo cosas. Pero es distinto pedir que presionar, y depende también de cómo uno tenga la piel, porque si uno la tiene muy delicada, puede sentir las peticiones como presión.

Pero imagino que ninguna petición era del tipo “sacar con camiones” la información de SQM para que no llegara a la fiscalía.

No, eso es muy burdo. Ahora, yo tengo la mejor de las opiniones morales de Michel Jorratt, con quien he trabajado. Pero no conozco y no me he formado una buena opinión de Peñailillo. No sé cómo funcionaban. Quizás si Jorratt le hubiera dicho que no y no hubiera ido a ninguna reunión con nadie, ni ningún emisario, se habría cortado antes la cuestión. ¿Y qué iba a hacer Peñailillo? Nada, pues.

Y al actual director, Fernando Barraza, lo conoce?

Mucho. Es una muy buena persona, es de la mayor tradición del SII. Hay una historia, carrera que está al margen de las presiones políticas. Tengo una buena opinión de Barraza.