José Ramón Valente es uno de los coordinadores de la comisión de Desarrollo Económico de la precandidatura presidencial de Sebastián Piñera. Desde ese rol, analiza el escenario político-económico que se avecina en las presidenciales. El también socio y director de Econsult afirma que como meta inicial de un futuro Gobierno de Piñera es que el país crezca en torno al 3% durante el primer año del mandato, para luego avanzar a tasas más cercanas al 4%. En ese sentido, enfatiza que esta elección es “extremadamente relevante”, porque -a su juicio- está en juego el volver a la senda del crecimiento o bien seguir estancados, sin impulsos para la inversión. Pero más allá de que Piñera logre ganar la presidencial, a Valente le preocupa que no haya “un convencimiento” transversal de la necesidad de retornar al camino de crecimiento. “No sacamos nada con un triunfo de Piñera ahora, pero que en cuatro años más gane Beatriz Sánchez”, asegura.

Las Cuentas Nacional que publicó el Banco Central del primer trimestre de 2017 reflejaron que la inversión sigue cayendo, ¿cuál es la explicación para esta mala racha?

-Un factor importante es la caída que ha tenido el sector construcción de viviendas, pero más allá de eso hay un problema muy serio y estructural, porque ya llevamos más de tres años de caídas, lo que ha sorprendido hasta a los más pesimistas.

¿A qué atribuye este bajo ciclo para la inversión?

-Esto tiene que ver con una mirada de largo plazo del país, ya que para emprender un proyecto de inversión se necesita tener claridad sobre cómo seguirá el país en los próximos 10 años. Por ello, las decisiones políticas de este año son extremadamente relevantes.

¿Qué se juega el país en estas elecciones?

-Esta es una elección donde la pregunta a responder es si este Gobierno fue un paréntesis, y se volverá a la senda del crecimiento o el paréntesis fueron los 30 años anteriores. Eso es lo que está detrás de las elecciones presidenciales.

¿Cuál cree que es el camino que quiere seguir Chile?

-En Chile todavía hay dudas del cuál será el camino a seguir. No está asegurado que gane la elección Sebastián Piñera. Pero más allá que logre ganar la elección, debe haber un convencimiento transversal de la necesidad de retornar al camino del crecimiento. No sacamos nada con un triunfo de Piñera ahora, pero que en cuatro años más gane Beatriz Sánchez. Eso no sirve para despejar la incertidumbre a 10 años plazo que se necesita para invertir. Tiene que haber un convencimiento que el proyecto que encarnó este Gobierno fue fallido y que Piñera representará el primero de muchos que seguirán la senda de progreso, la de consenso, con mirada país. Independiente de que sea de derecha, centro o social demócrata.

Los candidatos más competitivos para Piñera son hoy Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez. ¿Ambos serían la continuidad del Gobierno de la Presidenta Bachelet?

-Tienen la misma base conceptual, en el sentido de que ven como adversario a los empresarios, y por lo tanto, en vez de trabajar juntos, lo que hacen es generar un Estado que limita al empresariado y por ello, les extrae toda la renta que puede de ellos.

Hubo críticas de algunos sectores de la propia Nueva Mayoría por la forma en que se eligió a Guillier como su candidato, ya que fue sólo porque lideraba en las encuestas, más que por convicción, ¿comparte ese juicio?

-La Nueva Mayoría tiene una vocación de poder enorme. Dependen mucho del Estado y, por lo tanto, están dispuestos a hacer cualquier cosa con el objetivo de mantenerse en el poder. Están dispuestos a saltarse sus principios con tal de mantenerse y eso quedó reflejado en el apoyo que se le dio al Senador Guillier.

¿Y qué le parecen los planteamientos que ha entregado la candidatura del Frente Amplio?

-Muchas de las discusiones que plantea Beatriz Sánchez quedaron en el pasado. Discusiones que fueron zanjadas por todos los intelectuales del mundo y por los hechos. El plantear que se debe borrar las bases del neoliberalismo es una discusión de niños, que nos remonta a los años 40, 50. Si Chile quiere votar de nuevo por esas ideas, la verdad es que nos vamos a quedar estancados sin ninguna duda.

¿Eso puede pasar?

-Si gana la Nueva Mayoría o el Frente Amplio vamos a tener un estancamiento brutal. La gente tiene que recordar que muchos países tuvieron 30 años de éxito y pocos que lograron mantener esa senda por 60 o 70 años más. Por ello, el hecho que hayamos crecido y desarrollado por 30 años no nos garantiza para nada que ahora nos estanquemos por 100 años.

En ese escenario, ¿cuál sería el mayor riesgo para Chile?, ¿asimilarse más a un país con ingresos parecidos a Uruguay?

-En un mundo que progresa aceleradamente quedarse como estamos es retroceder. Ahora hay países que definitivamente no avanzan. En el caso de Uruguay se mantiene ahí, en la medianía, pero tenía todo para ser una Suiza, y se quedó en un país de ingreso de US$20 mil per cápita en vez de ser uno de US$50 mil.

Impulsar la inversión

Sobre las reformas que ha planteado Piñera se ha criticado que pasará la retroexcavadora al revés, ¿habrá cambios sustantivos a lo que ha realizado el actual Gobierno?

-No es el caso. Hay ciertas cosas que se deben modificar, pero no más allá del 20% de las energías del eventual Gobierno de Piñera debieran estar enfocado en cambiar lo que se realizó. El 80% restante se debe concentrar en avanzar, porque si el próximo Gobierno se queda estancado sólo en cambiar lo que ha hecho este Gobierno, será un fracaso. La parte sustancial del próximo mandato tiene que estar en mejorar la calidad de vida de las personas. Hay muchas cosas prioritarias y por ello, si se queda pegado sólo en hacer reformas a las reformas vamos a desilusionar mucha a la gente.

El economista Ricardo Ffrench-Davis calificó como aberrante la idea de bajar el impuesto a las empresas y tildó a Piñera de populista, ¿cómo se hará esta medida sin afectar los ingresos del país?

– Durante este Gobierno la tasa de inversión y de ahorro cayó entre tres a cuatro puntos. Parte de esa caída se debe a la forma en que el Gobierno interactuó con el sector privado y parte tiene que ver con la Reforma Tributaria. No se trata de hacer un cambio impositivo pro empresa, sino una reforma pro ahorro y pro inversión. Si queremos crecer al 4% o 5% tenemos que retomar tasas de ahorro e inversión más altas. La principal fuente de ahorro de las empresas son la reinversión de sus utilidades, es decir, las empresas no se llevarán la plata para repartirla a los accionistas, sino que se reviertan. Esto es lo que queremos lograr.

¿Es viable bajar la tasa a las empresas sin afectar la recaudación?

-Lo que hemos planteado es bajar la tasa de impuesto del 27% a algo más cercano al 24,5%, que es el promedio de la OCDE. Todos los países del mundo están bajando los impuestos a las empresas. Esto hace que los proyectos de inversión sean más rentables. Idealmente y en mi opinión personal bajaría más la carga impositiva a las empresas, pero Chile debe ser responsable fiscalmente.

A su juicio ¿en qué nivel seria el óptimo para Chile?

-Para el nivel de desarrollo que tiene debiéramos buscar tasas de impuestos para las empresas que hagan al país competitivo y por lo tanto, deberíamos estar pensando en niveles del orden de 20%.

De igual modo, para mantener la recaudación, ¿se subirán otros impuestos?

-No está definido subir algún impuesto, pero no es algo que el comando esté pensando realizar. Se debe recordar que por cada punto de crecimiento se obtiene unos US$600 millones.

/Entrevista de Carlos Alonso para Pulso

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