Tras meses de investigación en el marco de la “Operación Caracol” de la PDI, funcionarios lograron la detención de dos individuos quienes serían los responsables de proveer armamento de diverso calibre a organizaciones criminales, para cometer ilícitos de distinta índole. Ambos sujetos fueron formalizados por infracción a la ley de armas y quedaron en prisión preventiva.

El subdirector operativo de la PDI, el prefecto general Darío Ortega Moreno, comentó que en esta segunda fase de investigación se logró incautar el armamento y las municiones, además de los explosivos de alto poder.

A su vez, se lograron encontrar dos centros de acopio desde donde se distribuía el armamento para la comisión de otros delitos.”Esto nos da la tranquilidad para disminuir el poder de fuego en zonas críticas de algunas poblaciones conflictivas de Santiago. En el sentido que este alto poder de fuego no llegará ni a los traficantes ni a quienes abusan del poder”, comentó Ortega.

La investigación fue parte de un trabajo conjunto con la Fiscalía sur, además del ministerio del Interior. El persecutor (s) Jorge Cáceres Díaz, de la fiscalía metropolitana sur comentó que en la investigación han sido detenidas en total seis personas.En tanto el fiscal de la causa, Patricio Rozas, comentó que los dos hombres detenidos en esta etapa final de “Operación caracol” tenían una particularidad a diferencia de los otros, pues éstos últimos poseían la autorización y el permiso estatal para coleccionar y almacenar armas como deportistas y cazadores calificados.

“Sin perjuicio de ese permiso, ellos traspasaron la línea y comenzaron a adquirir y a comercializar municiones y armamentos para los cuales no tenían autorización”, precisó Rozas.El subsecretario de Prevención del Delito, Óscar Carrasco, comentó que el poder de fuego que se saca del mercado es relevante tras la culminación exitosa de esta investigación. Y agregó que en 2015 se incautaron 3.800 armas y en 2016, 4.100 armas que salieron de circulación.

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