Al personal que realiza el aseo en los recintos universitarios se las conoce como “tías”, sobrenombre que a veces esconde un cierto anonimato en el cual desempeñan sus funciones.

Esta vez han alzado la voz en una sentida carta, en la cual reclaman por las deplorables condiciones de trabajo que deben enfrentar en un campus de la principal universidad pública del país. Como señalan en la misiva, después de los carretes universitarios deben hacerse cargo de limpiar la inmundicia que dejan los estudiantes que, ebrios y drogados (según relatan), dejan sus despojos en cualquier lugar.

Creo que ha llegado el momento de aplicar los reglamentos de convivencia estudiantil que tienen la mayoría de las casas de estudio. ¿Debe permitirse el consumo de alcohol al interior de los recintos universitarios? ¿Qué hacer con estudiantes que ingresan drogados o ebrios?, o ¿cuál debe ser la sanción para estudiantes que rompen mobiliario?, son algunos de los temas que abordan estos reglamentos.

Si los adultos responsables de su formación no actuamos a tiempo, generando espacios amigables no solo para nuestros estudiantes, sino que también para los que laboran en los recintos universitarios, estamos incumpliendo con nuestro papel.

Tal vez falta un trabajo previo entre autoridades, académicos, estudiantes y funcionarios para fijar un mínimo común que haga el trabajo de todos más ético y digno.

Carta al diario El Mercurio de Sofía Salas Ibarra, Facultad de Medicina UDP