La postura que adoptamos al dormir con nuestra pareja da muchas pistas sobre la situación emocional de ambos y sobre cómo marcha la relación. Al caer en brazos de Morfeo, nuestro inconsciente toma el control, lo que posibilita que nuestro lenguaje corporal en la cama se utilice como un indicador muy preciso del estado de nuestra relación de pareja. La psicóloga estadounidense Patti Wood nos desvela el significado de las posturas que podemos mantener durmiendo con nuestra pareja y nos ofrece unos cuantos consejos.

La cucharita

En esta posición uno envuelve al otro transmitiéndote cercanía íntima y seguridad al mismo tiempo. La exposición de las nalgas a la pelvis del otro representa una posición de vulnerabilidad, con la que la persona está diciendo: «Confío en ti». Abrazar significa adoptar el papel de protector. La postura de la cucharita indica que la pareja mantiene una relación feliz y una vida sexual satisfactoria.

En esta posición uno envuelve al otro transmitiéndote cercanía íntima y seguridad al mismo tiempo. La exposición de las nalgas a la pelvis del otro representa una posición de vulnerabilidad, con la que la persona está diciendo: «Confío en ti». Abrazar significa adoptar el papel de protector. La postura de la cucharita indica que la pareja mantiene una relación feliz y una vida sexual satisfactoria.

La cucharita separada

En esta postura, los miembros de la pareja se encuentran alejados unos centímetros el uno del otro. Según explica Wood, las parejas de hoy en día tienden a mantener el contacto físico en su intimidad. No obstante, cuando se disipa la novedad de compartir lecho, es frecuente que ambos recuperen la postura que les resulta más cómoda, con el siguiente mensaje subyacente: «Estoy detrás de ti y puedes contar conmigo». Esta postura es seña de cariño e intimidad, aunque con menor connotación sexual que la postura anterior. Alejándose unos centímetros, la pareja manifiesta su equilibrio entre el deseo de permanecer conectada y el de poner un poco de distancia. No siempre es cierto que la «cuchara» signifique equilibrio. En ocasiones, el abrazado intenta zafarse, mientras que el que abraza reprime sus movimientos, lo que revela que el primero necesita espacio mientras que el segundo tiende a ser posesivo, señala la psicóloga.

En esta postura, los miembros de la pareja se encuentran alejados unos centímetros el uno del otro. Según explica Wood, las parejas de hoy en día tienden a mantener el contacto físico en su intimidad. No obstante, cuando se disipa la novedad de compartir lecho, es frecuente que ambos recuperen la postura que les resulta más cómoda, con el siguiente mensaje subyacente: «Estoy detrás de ti y puedes contar conmigo». Esta postura es seña de cariño e intimidad, aunque con menor connotación sexual que la postura anterior. Alejándose unos centímetros, la pareja manifiesta su equilibrio entre el deseo de permanecer conectada y el de poner un poco de distancia. No siempre es cierto que la «cuchara» signifique equilibrio. En ocasiones, el abrazado intenta zafarse, mientras que el que abraza reprime sus movimientos, lo que revela que el primero necesita espacio mientras que el segundo tiende a ser posesivo, señala la psicóloga.

El abrazo de luna de miel

Esta postura consiste en dormir cara a cara abrazados. Como explica nuestra especialista, en esta postura, frente a frente, ambos mantienen en contacto la totalidad o una parte de sus cuerpos: pies, piernas, rodillas, torso o pecho. Menos común que la cucharita, el abrazo de luna de miel revela mayor intimidad y puede darse cuando experimentamos una gran intensidad emocional en la pareja, como después del sexo o a los inicios de una relación. A veces, se tocan ambos rostros, lo que representa una manera inconsciente de mantener el contacto visual con el otro durante la noche. Así, la pareja manifiesta su deseo de prolongar el contacto físico, como si el uno nunca llegara a saciar completamente su anhelo de estar con el otro. Que el hombre coloque una pierna encima de su compañera significa confianza en la conexión íntima tanto de uno como del otro. Si uno de los dos se recoloca de pronto frente a frente con el otro, es indicio de altas probabilidades de sentirse apartado y querer conectar. Apoyar la pelvis en la del otro o la pierna en la pierna del otro es señal de querer estar más cerca y tener una relación íntima. Por último, si la posición del abrazo de luna de miel solo dura unos minutos, nos encontramos ante un indicio de amor sincero, acompañado, no obstante, de una necesidad de independencia, previa a la reinyección de energía que necesita el correcto funcionamiento de la futura relación.

Esta postura consiste en dormir cara a cara abrazados. Como explica nuestra especialista, en esta postura, frente a frente, ambos mantienen en contacto la totalidad o una parte de sus cuerpos: pies, piernas, rodillas, torso o pecho. Menos común que la cucharita, el abrazo de luna de miel revela mayor intimidad y puede darse cuando experimentamos una gran intensidad emocional en la pareja, como después del sexo o a los inicios de una relación. A veces, se tocan ambos rostros, lo que representa una manera inconsciente de mantener el contacto visual con el otro durante la noche. Así, la pareja manifiesta su deseo de prolongar el contacto físico, como si el uno nunca llegara a saciar completamente su anhelo de estar con el otro. Que el hombre coloque una pierna encima de su compañera significa confianza en la conexión íntima tanto de uno como del otro. Si uno de los dos se recoloca de pronto frente a frente con el otro, es indicio de altas probabilidades de sentirse apartado y querer conectar. Apoyar la pelvis en la del otro o la pierna en la pierna del otro es señal de querer estar más cerca y tener una relación íntima. Por último, si la posición del abrazo de luna de miel solo dura unos minutos, nos encontramos ante un indicio de amor sincero, acompañado, no obstante, de una necesidad de independencia, previa a la reinyección de energía que necesita el correcto funcionamiento de la futura relación.

La cama escudo

Uno de los dos duerme boca abajo. Según Patti Wood, con esta postura la persona se protege la parte anterior del cuerpo contra posibles agresiones, por lo que puede indicar ansiedad, vulnerabilidad o falta de confianza sexual. A menos que se deba a problemas de nuca o espalda, la tendencia a dormir boca abajo revela dificultad para gestionar emociones o el estrés, lo que lleva a la persona a proteger la parte vulnerable de su cuerpo. Esta postura puede aparecer tras un traumatismo o un episodio de estrés. Es lo que aparece en esta imagen, en la que la mujer coloca el brazo sobre su compañero, como para guarecerse. Esta postura ―llamada la pierna que acaricia― está exenta de toda connotación amenazante o sexual y manifiesta un profundo cariño.Si uno de los dos empieza a dormir con todo el rostro contra la almohada, podemos darle una muestra de cariño para tranquilizarlo. Se trata de una postura insana que en ocasiones revela un problema provocado por el estrés, por lo que se recomienda «hablar con la pareja de las razones de su malestar y encontrar una solución juntos».

En hombres, esta postura puede indicar un problema grave relacionado con el estrés. Él se protege la parte anterior del cuerpo hundiéndose en la cama, con la cabeza girada hacia su pareja y los brazos extendidos hacia ella. Se trata de un deseo inconsciente de él de entrar en contacto con ella, que no consigue realizar al quedarse hundido. La cabeza del hombre queda en una posición más baja que la de la mujer, lo que sugiere un estado de superioridad bastante clásico en las relaciones de pareja.Hay que permanecer atentos a los cambios de postura al dormir. Si normalmente ambos duermen cerca el uno del otro y, de pronto, uno de los dos se aleja sin incomodidad que lo justifique, se puede entrar en contacto físico con él tocándole una pierna o una mano para comprobar si reacciona. Puede resultar de utilidad entablar una conversación.Es importante comunicarle a la pareja lo mucho que se aprecia dormir en sus brazos y señalarle cualquier cambio reciente. Se le puede preguntar qué postura mantener para juntarse. En este caso, ambos pueden cogerse de las manos al acostarse, pues la mano es la parte del cuerpo que tendemos para ofrecer ayuda y que agarramos para recibir auxilio.

La cama escudo y el escalador

En hombres, esta postura puede indicar un problema grave relacionado con el estrés. Él se protege la parte anterior del cuerpo hundiéndose en la cama, con la cabeza girada hacia su pareja y los brazos extendidos hacia ella. Se trata de un deseo inconsciente de él de entrar en contacto con ella, que no consigue realizar al quedarse hundido. La cabeza del hombre queda en una posición más baja que la de la mujer, lo que sugiere un estado de superioridad bastante clásico en las relaciones de pareja.Hay que permanecer atentos a los cambios de postura al dormir. Si normalmente ambos duermen cerca el uno del otro y, de pronto, uno de los dos se aleja sin incomodidad que lo justifique, se puede entrar en contacto físico con él tocándole una pierna o una mano para comprobar si reacciona. Puede resultar de utilidad entablar una conversación.Es importante comunicarle a la pareja lo mucho que se aprecia dormir en sus brazos y señalarle cualquier cambio reciente. Se le puede preguntar qué postura mantener para juntarse. En este caso, ambos pueden cogerse de las manos al acostarse, pues la mano es la parte del cuerpo que tendemos para ofrecer ayuda y que agarramos para recibir auxilio.

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