Después de meses de campaña y millones de pesos gastados por el gobierno, apenas el 4,6% de los chilenos potencialmente votantes que residen en el exterior (21 mil de 450 mil) se inscribió en los consulados para participar en la próxima primaria presidencial del 2 de julio.

El único requisito era hacer el cambio de domicilio electoral en el consulado más cercado o ante la jefatura de extranjería y policía internacional de la PDI al entrar o salir del país, trámite que hicieron compatriotas radicados en 55 países.

Los residentes en Argentina fueron el mayor grupo con 4.296 inscritos, seguidos por quienes viven en Estados Unidos (2.483), Canadá (1.547), España (1.542) y Alemania (1.021). En Suecia, una comunidad tradicionalmente activa, sólo se registraron en el Servicio Electoral 754 chilenos.

El gobierno, a través de la Cancillería que dirige el ministro Heraldo Muñoz, desplegó una intensa campaña, denominada “voto en el exterior”, por los medios de comunicación nacionales y las redes sociales para difundir la información y motivar a los compatriotas a inscribirse.

Hasta Mario Kreutzberger grabó un video de 20 segundos invitando a los chilenos a inscribirse en las elecciones primarias, donde participarán candidatos de Chile Vamos y el Frente Amplio.

En octubre pasado, cuando la  Presidenta Michelle Bachelet promulgó la ley que regula el derecho a voto de los chilenos residentes en el extranjero, afirmó que “la larga lucha que han llevado a cabo nuestros compatriotas en el extranjero para lograr que su derecho a voto se reconozca es un ejemplo para todo Chile. Más aún en un momento en que la baja participación electoral es una nube que ensombrece nuestros procesos electorales”.

Por qué los chilenos en el extranjero no quieren votar

La primera explicación que surge ante los pocos chilenos que se decidieron inscribir es que no tienen mayor interés de participar en lo que pasa en Chile, tal como ocurre con más del 50% de quienes viven en el país y sufren o se benefician directamente por las decisiones que adoptan las autoridades políticas.

Sin embargo, hay varias dimensiones del problema que muestran que la campaña del Gobierno falló en su objetivo primario de incentivar la votación, según plantean varios diplomáticos de carrera activos y con experiencia en el proceso, con los que conversó “El Líbero”.

Lo primero que señalan es que hubo un error en la estimación de quienes viven en el exterior, ya que los 450 mil que se mencionan serían en realidad alrededor de 350 mil. Esa cifra es la que se obtiene al revisar los censos habitacionales que realizan los países en que viven los chilenos.

Por ejemplo, en Argentina se estiman en 300 mil los residentes chilenos pero son apenas 190 mil, según el último Censo trasandino. De hecho, en ese país siempre había entre 1% y 2% de chilenos, según los censos realizados desde 1889, pero actualmente la cifra está en alrededor de 0,6%.

Ello, porque los chilenos dejaron de emigrar en masa a mediados de la década del 80 y se han convertido en receptores de inmigrantes. Lo que explica otra falencia de la campaña; y es que se centró en redes sociales, pero la mayoría de los emigrantes chilenos son personas de mayor edad, que no utilizan la comunicación digital. En Argentina, más del 20% de los chilenos residentes tiene más de 65 años, una cifra muy alta si se considera que los adultos mayores de los migrantes de otros países de América Latina promedian 10%.

Los errores estratégicos

La logística es otro aspecto que tuvo importantes fallas, según los diplomáticos consultados, porque se optó por llevar funcionarios de Dirección de Comunidad del Exterior (Dicoex) a los países para promover las inscripciones, con un costo altísimo en pasajes, viáticos, hotel, traslados y comidas, cuando se debieron emplear esos recursos en publicidad en medios locales donde viven los chilenos.

Esa fue una decisión estratégica equivocada de la Cancillería que demostró ser muy cara y tener malos resultados”, señalan los personeros de la diplomacia a este medio, quienes afirman que enviar un funcionario al extranjero tiene un costo diario de comisión de servicio de entre US$400 y US$500.

“La campaña debería realizarse en base a la realidad de los chilenos que están integrados en las sociedades. No tiene sentido enviar a funcionarios desde Chile que desconocen la realidad de cada país. Es más barato y eficiente usar esos dineros en avisos en las radios y diarios locales”, afirma otra fuente.

Adicionalmente, los costos de traslado para los residentes chilenos que quieran votar y vivan en ciudades o localidades alejadas de los consulados es muy alto y, a su vez, es muy oneroso instalar oficinas móviles, como se hace acá con los servicios itinerantes del Registro Civil o el Serviu.

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