Al fin llegaron las vacunas que salvan la vida de los adultos mayores, tan expuestos a enfermar y peor aún a fallecer, por esta pandemia. A veces somos muy críticos en cómo se está desarrollando nuestro país, y con todas las instituciones, en que no siempre se hace el trabajo de la mejor forma.

Si bien es cierto, dentro del contexto sudamericano, nuestro país es el que tiene mayor promedio de longevidad y/o mejor sobrevida, a pesar de este virus que aún nos ataca y aún no permite bajar la guardia, debemos agradecer qué en gestión, el gobierno ha dado una clase magistral con respecto a pensar y ser proactivo, en proteger oportunamente a los adultos mayores más expuestos a este virus.

Dicho lo anterior, ello nos está permitiendo, después de casi un año de encierro para mantener con vida a nuestros adultos mayores, que con alegría y optimismo, se está haciendo una inoculación a todos, empezando por quienes han dado toda una vida de trabajo, por hacer mejor este país, y ese fruto se ve compensado por esa anhelada vacuna que nos permite, en muchos casos, seguir viviendo con esperanza de ver crecer a los nietos y bisnietos.

Como siempre los más vulnerables son los más pobres, y agregamos los adultos mayores que son los que enfrentan mas posibilidades de enfermar y fallecer, a causa del virus.Sin embargo, los riesgos no terminan ahí, sino que existe el otro flagelo, como con las pensiones miserables de nuestro país, que no encuentra solución y que ésta no se arreglará con un cambio a la constitución o una nueva carta magna.​

​Las pensiones miserables, continuarán hoy mañana y siempre, porque hay que ser realistas, simplemente no hay acuerdo en la reforma previsional. La violencia no es una alternativa que nos permita mejorar lo que tenemos o lo que se destruyó. Una de las cosas que quedó en evidencia, es que la pandemia que nos ataca, perjudica principalmente a los adultos mayores, que han visto afectada su salud, su situación económica, sin poder salir a tratamientos médicos, ni ser visitados por sus familiares.

.Mientras no exista esa otra “vacuna”, para terminar con el  odio imperante en algunos sectores políticos, cuando una parlamentaria, elegida por votación popular, dice “como quieren que no lo quememos todo” seguiremos esperando ese acuerdo, ese consenso que no llega, cuando todos queremos tener salud, mejores pensiones para hoy y los futuros pensionados del mañana.

​Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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