SI SE repasa el panorama político nacional, no es el viejo orden lo que se está desmoronando, sino que únicamente su hemisferio izquierdo, hoy representado por la Nueva Mayoría. No solo tienen dos candidatos presidenciales -Goic y Guillier-, sino que hay una fuga significativa hacia la izquierda dura, representada por el Frente Amplio -y su candidata-, que dista de ser hoy una minoría extra sistema.

Dentro de lo que queda de la NM, se prende la luz y son sorprendidos los socialistas y comunistas con manejos patrimoniales cuantiosos y poco claros, que se podrán justificar con variados argumentos, pero que son impresentables tratándose de aquellos que hicieron de su impronta señalar con el dedo a los demás y sobre todo en los asuntos de plata.

La centroderecha, por su parte, sigue ahí y quizás con mejores perspectivas que nunca. Porque las tensiones en las negociaciones de cupos y otras escaramuzas menores, en rigor no son más que hechos normales para tiempos electorales. La Democracia Cristiana busca su propio camino y de ello puede salir algo bueno; a lo que se agrega que hasta ahora no les afecta ningún escándalo.

Pero hay otro factor que amenaza con acelerar el proceso de desmoronamiento de la Nueva Mayoría (que ya excluye a la DC): su candidato, Alejandro Guillier, no lo hace mejor. No solo se desinfla de a poco en las encuestas, sino que cada día su potencialidad se ve menos nítida. Y los mismos partidos que lo han proclamado, reflejan su preocupación -abierta o soterradamente- pidiéndole que les dé entrada, que se ordene y les permita ayudar en ciertas áreas que son propias de su competencia: la dimensión “territorial” y los contenidos. Pero nada, porque él sigue anclado en su teoría del candidato ciudadano, una tesis desgastada y que ya fracasó con “Bachelet 1”, con la que arribó al gobierno y el cual terminó intervenido por los partidos; y el en segundo round le ha ido peor, ya que ni siquiera se lo pudieron intervenir.

Como Guillier se considera candidato ciudadano, proclamó que no iría por ningún partido, sino que recolectaría las 33.500 firmas. Ahora se está enterando que no es tan simple llevar a los ciudadanos a la notaría y menguan las rúbricas, lo que cualquier experto en la “cosa territorial” se lo podría haber anticipado. No tiene comando ni jefe de campaña; más bien hace una anti campaña. Como si se pudiera hacer política y gobernar sin partidos políticos. Entonces, de qué se extraña que los partidos no le hagan caso, como cuando pide sanciones a los socialistas por asunto de la inversión de las platas o que aprueben la ley que permite que haya intendentes electos. Asunto éste en que actúan a lo “Maduro”: como nos pudiera ir mal en la votación, impedimos que haya elección.

Este es mi pronóstico: los partidos de la NM podrían terminar bajando a Guillier. Ocurrirá si en los próximos meses se convencen que con él no llegan a puerto; no primarán los principios, porque hay muchas pegas en juego. Y entonces solo habrá una alternativa: Carolina Goic. En política las paradojas se dan y no será ella la que se baje, como muchos auguran.

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