Mientras el cobre, el commodity orientado al crecimiento de la actividad económica por excelencia, experimenta un rally de proporciones en este inicio de 2021, con un alza de 18,8% en lo transcurrido del año, superando los US$4,2 la libra, la contracara la viven los metales preciosos, liderados por el oro. Así, este último retrocede 4,87% en el presente ejercicio, con una caída aún más amplia, de 12%, en relación al récord que alcanzó el 7 de agosto de 2020, pasando de un valor de US$2.063 la onza a US$1.808, actualmente.

El oro es un metal donde los inversionistas buscan refugio por excelencia, lo que le juega en contra en momentos en que las expectativas son de recuperación económica a nivel mundial, con una exuberancia de liquidez que propicia la apuesta por más riesgo. “El fundamental bajista, de muy poca aversión al riesgo en el mercado hoy en día, está trabajando contra los metales de refugio seguro”, señaló Jim Wyckoff, analista senior del sitio web especializado en metales Kitco.com, cuando la onza del oro caía por debajo del umbral de US$1.800 la onza semana pasada.

En efecto, no solo es el cobre, que ha visto su precio impulsado por una multiplicidad de factores, el que disfruta de este 2021. En Wall Street sube 5% el Nasdaq, 3,21% el S&P 500 y 2, 99% el Dow Jones, mientras que el Euro Stoxx 50 avanza 3,81%.

Aunque en el pasado más reciente la sorpresiva victoria de Donald Trump en 2016 y algunos eventos relacionados con la guerra comercial en 2018 y 2019, fueron razón suficiente para que el oro subiera, en la actualidad las posibilidades de que la inflación resurja, en el marco de la recuperación económica global, así como las persistentes huellas económicas que deja la pandemia, todavía podrían no ser las necesarias para mantener un cierto nivel de inversión en este metal precioso.

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