Comienza marzo y el 2021 se avizora como uno de los años con mayores desafíos para las pequeñas y medianas empresas del país. El estallido y la pandemia dejaron huellas; y muchas debieron recurrir a créditos y subsidios para sobrevivir, especialmente aquéllas dedicadas al servicio, comercio y turismo.

Aún continúa la incertidumbre y en este escenario es inevitable preguntarse. ¿Qué es lo que hace que una pyme pueda prosperar? Aunque a primera vista pueda pensarse que todo depende de la solvencia económica, la creatividad de la propuesta y lo disruptiva que pueda ser para el mercado, son varios los factores que inciden en el resultado final.

Crear una empresa tiene siempre un lado aventurero, cosas nuevas por conocer, desafíos por cumplir. Pero también existe una parte menos glamorosa que implica trámites, documentos legales que resultan engorrosos y complejos, pero que a la larga son procesos necesarios para seguir creciendo.

Pensemos, por ejemplo, en una empresa pequeña, que lleva poco tiempo operativa, pero que ya detectó una necesidad y está poco a poco ampliando su grupo de clientes. Si sólo espera depender del beneficio de sus ventas para seguir creciendo, en el difícil contexto actual necesitará de mucho tiempo para obtener ese financiamiento. Y mientras tanto, se quedará estancada dentro de márgenes muy pequeños. En cambio, una manera rápida de ampliar el horizonte y obtener capital adicional es a través de inversión privada que permita reinvertir en el negocio.

Este 2021 aún hay muchas empresas chilenas que no dan este importante paso porque no saben cómo levantar capital privado; sienten que el proceso es complicado y casi imposible, que no podrán con la carga legal adjunta, no saben cómo armar un pitch para un inversionista, sienten que no es para ellos. Y ahí está el error: miremos el ejemplo de Estados Unidos, país donde cientos de pequeñas empresas superan esta etapa y luego “la rompen” incluso fuera de sus fronteras. Esto pasa porque hay inversionistas que creyeron en ellas y también porque los fundadores desbloquearon esa fase de crecimiento acotado al ser conscientes de su potencial de expansión.

Recurrir al financiamiento de siempre hace que terminemos haciendo lo mismo de siempre, no hay variedad. En Chile nos falta apropiarnos más de esa cultura, de pensar en grande para crecer en grande.

/Escrito por Martín Jofré para El Mostrador