¿Realmente todas son bisexuales? ¿Cómo es realmente ser una mujer bisexual? ¿Son lesbianas a las que les gustan los hombres? ¿Son ‘heterocuriosas’? Para salir de dudas, nada mejor que conocer de primera mano qué significa realmente ser una mujer a la que le atraen ambos sexos por igual.

Se habla mucho de la bisexualidad femenina. Al respecto, hay numerosos estudios que aseguran que todas las mujeres lo son. Este, realizado por la Universidad de Essex, afirma que no existen las damas heterosexuales. Los investigadores llegaron a esta poderosa conclusión tras monitorizar a 345 féminas mientras veían vídeos de personas de ambos géneros desnudas. Descubrieron que aquellas que se identificaron como heterosexuales mostraron la misma excitación sexual al ver imágenes protagonizadas por mujeres que en en las que aparecían varones.

Pero de la teoría a la práctica hay una gran distancia. ¿Realmente todas son bisexuales? ¿Cómo es realmente ser una mujer bisexual? ¿Son lesbianas a las que les gustan los hombres? ¿Son ‘heterocuriosas’? Para salir de dudas, nada mejor que conocer de primera mano qué significa realmente ser una mujer a la que le atraen ambos sexos por igual. Leemos los testimonios de dos féminas que han narrado su experiencia a ‘Cosmopolitan’. Lo han hecho con psudónimo, así que las llamaremos Ana (28 años) y Berta (21).

Así comenzó todo

Ana tuvo su primera experiencia sexual con una chica cuando tenía apenas 8 años. “Nunca pensé que fuese rara o lesbiana. Tampoco lo vi como algo inusual. Ya en el instituto comencé a jugar con algunas de mis amigas, lo que me llevó a salir con mujeres”, relata. Con hombres tuvo algún encuentro pero nada serio, hasta que conoció a uno que le gustó mucho, hasta tal punto de casarse con él.

Berta, en cambio, siempre se había considerado como heterosexual. “Realmente, nunca consideré otras posibilidades, pero cuando tenía 19 años conocí a una chica, en mi trabajo, y dejó muy claro desde el primer momento que estaba interesada en mí. Durante dos años, estuvimos tonteando pero yo nunca di el paso; ella, sorprendentemente, no se dio por vencida y acabó besándome. Nos empezamos a ver y ahora ya llevamos saliendo un año”, confiesa.

¿Cómo se tomó su entorno que salieran con chicas? Ana relata que no hubo ningún drama al respecto, ya que en su círculo social había “un montón de gente LGTB”. Todo el mundo lo sabía y nadie la juzgó. Con sus padres la historia fue diferente, porque sí que tuvo que dar alguna explicación: “Estaba nerviosa, pero fue facil. Además, mi madre me dijo que ya lo sabía desde que era pequeña”.

Berta no tuvo la suerte de Ana. Mantuvo el secreto durante muchos años, a todo su entorno cercano: “Cuando finalmente le dije a mi madre, me dijo que nunca se lo contaríamos a mi padre, ya que le destruiría. Eso fue muy duro, y le hice caso durante un tiempo, pero luego no pude más y se acabé confesando. El resto de mi familia aún no lo sabe”.

¿Hombres o mujeres?

¿Cómo es la vida íntima de una mujer bisexual? Ana cuenta que está muy agradecida de que su marido nunca la haya visto como “un cebo para hacer un trío”. Reconoce que han hablado abiertamente de la sexualidad, la bisexualidad “y todo eso”. Berta, por su parte, afirma que actualmente es cuando ha empezado a tener orgasmos y a disfrutar de las relaciones íntimas. Sus primeras experiencias fueron muy negativas, sobre todo porque dio con tipos muy controladores. No obstante, quiere dejar claro que no comenzó a salir con chicas por esto: “Hay mucha gente que cree que las chicas se ‘convierten’ porque no son tratadas correctamente por lo hombres, pero sinceramente no tiene nada que ver con eso”.

En cuanto a la preferencia entre mantener relaciones sexuales con hombres o mujeres, Ana no se posiciona. Asegura que cada sexo tiene su parte buena y mala. Actualmente está casada y le gusta la dinámica de poder que tienen los hombres, generalmente, sobre las mujeres, no obstante echa de menos “profundamente tener esa especie de compañerismo femenino que no encuentra en ellos”. En la cama es como “naranjas y limones. Amo a ellos y ellas por diferentes razones, por eso se me hace imposible hacer una comparación. Miro más la persona: ¿se comunica bien conmigo? ¿Tenemos química? ¿Nos atraemos? Todas esas cosas intervienen en que el sexo sea bueno o malo, y se puede aplicar tanto en chicos como en chicas”.
Berta se moja más: “Aunque mi experiencia es limitada, tengo que decir que el sexo con mujeres es definitamente mejor para mí”, confiesa. Su novia actual, lesbiana, se preocupa a veces por su chica necesita un hombre, pero “honestamente”, el pensamiento ni siquiera pasa por su mente.

¿Qué diferencia hay con ser gay o hetero?

Además de lo evidente, Ana asegura “no entender” lo que significa que te atraiga solo un género. Berta sigue la misma línea: “Ser hetero o gay es muy blanco y negro, y cuando dices que no perteneces a ningún grupo, la gente se extraña. Ser bisexual o simplemente tener experiencia con ambos sexos es confuso para muchas personas, y no piensan que es una opción más. Cuando se lo conté a mis amigos por primera vez, me preguntaron que si había ‘cambiado de bando’ y que cuándo iba a reconocer ‘que era lesbiana’. No tengo que hacer ninguna de esas dos cosas. No necesito ser definido por la opción A o B”.

Como consejo para mujeres bisexuales, ambas instan a dar normalidad al asunto. “No hagas nada que no quieras; cuando empecé a salir con mujeres estaba aterrorizada al rechazo, pero si os gustáis y os queréis no hay nada que temer”, asegura Ana, a lo que añade Berta: “Déjate explorar; suena cursi pero lo digo en serio; si te atrae una persona da igual del género que sea”.

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