“Lo que siento es que perdí tanto tiempo. Tanto tiempo postergando una felicidad, postergando la posibilidad de poder contar o de compartir que, en realidad, uno siente que el amor no es un delito, en este caso. Pero a veces uno lo siente como delito”.

Estas fueron algunas de las palabras de César Antonio Campos, popular rostro de Chilevisión, animador de programas como Manos al Fuego y Sabingo, en Primer Plano, donde presentó a su pololo.

El periodista de 33 años mantiene una relación desde hace tres con el actor Diego Barros. Se conocieron en una fiesta de amigos y luego iniciaron un romance.

La pareja estuvo invitada al estelar de farándula del canal privado. Allí, Campos contó cómo fue el proceso de hacer pública su orientación sexual –MIRE AQUI EL VIDEO. PARTE 2-. Este fue parte de su testimonio:

César Antonio Campos: “Primero es contarle a mi familia y después poder compartirlo, pasando mucho tiempo entre medio. Yo creo que 20 años yo me postergué mucho mi felicidad, por tratar de darle en el gusto al resto. De verdad hoy día para mí se inicia una etapa de tranquilidad personal. Una etapa de sentirme pleno y orgulloso de lo que estoy haciendo. No hay nada malo, me costó entenderlo así. Porque el amor es un sentimiento tan puro, que no vale la pena postergarlo.

“No puedo estar más agradecido de la vida y del trabajo que hago ahora, porque de verdad he logrado cosas que en algún minuto soñé. Y si a eso le sumamos el haber encontrado al compañero de vida, a la persona que me ha apoyado, que me ha acompañado, vibrado y levantado en los momentos difíciles, no puedo estar más agradecido por el momento que estoy viviendo ahora.

“Lo que siento es que perdí tanto tiempo. Tanto tiempo postergando una felicidad, postergando la posibilidad de poder contar o de compartir que, en realidad, uno siente que el amor no es un delito, en este caso. Pero a veces uno lo siente como delito… El miedo es, por lejos, el peor daño que uno puede tener.

“Hay un tema con la familia que es el que más poco resuelto está. Es más que nada el círculo interno, que ellos también están viviendo un proceso. Los papás, finalmente.

“Son los papás los que tienen, ahí… Es un proceso de familia. Ellos tienen sus tiempos, como todos los papás. Lo que me di cuenta, y que hoy día me arrepiento, es el hecho de haberme sentido oprimido, haber sentido no ser libre 100%. A mí lo que ha pasado este último tiempo me ha servido hasta de terapia”.

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