“¿HOUSTON? Buenos días. Mire, yo llamo desde Chile, no sé si se ubica, un poco más arriba de la Antártica. Llamo porque tenemos un problema. Resulta que en noviembre hay elecciones presidenciales y desde fines del año pasado empezó a aparecer en las encuestas un nombre que más o menos sonaba. La cosa es que nos entusiasmamos con la idea y lo elegimos como nuestro representante. Acá nos llamamos la Nueva Mayoría, porque tenemos un montón de diputados y senadores, aunque nos cuesta un mundo ponernos de acuerdo y terminamos votando todos distinto. Incluso organizamos varios “cónclaves” -sí, ese fue el nombre que les pusimos a estas reuniones- pero igual no sirvieron para mucho. Bueno, disculpe míster, no me quiero distraer. Como le decía, nos entusiasmamos con este señor porque, además, había sido rostro de la tele y usted sabe que eso siempre sirve para captar a algún votante desprevenido. Cierto que sus años de rating habían pasado, pero hemos probado con figuras harto menos conocidas y siempre nos había resultado. El asunto es que en el verano nuestro candidato se las dio de ganador y partió de vacaciones mientras la mitad de Chile se quemaba. Volvió y se puso a hablar puras leseras: que era el candidato ciudadano, que los ciudadanos decidirían su programa, que los ciudadanos para allá y que los ciudadanos para acá. Armó un equipo de campaña que parece sacado de un hogar de ancianos y, para colmo, esta semana mandó a la Goic para su casa, le advirtió a la Bea que su opción puede terminar en un desastre y hasta impartió lecciones de ética periodística a una excolega suya. ¡Como si no los necesitáramos para gobernar! Además, se declaró “no político” y, como ya tampoco es periodista, no sabemos lo que es ni lo que no es. Si no es por la presidenta del Colegio de Periodistas, no se saca fotos con nadie. Esta difícil la cosa, míster. Usted comprenderá que, bajo estas circunstancias, no hay encuesta que resista y no faltan los que andan diciendo que el hombre quiere bajarse, pero no encuentra cómo. Usted me va a decir que nos entusiasmamos muy luego y que deberíamos haber atinado con las primarias, pero tenga en cuenta que al otro lado el candidato más o menos les funciona y que varios de nosotros ya vivimos el drama de estar cuatro años sin mamar del Estado. ¿Sabe lo más cómico de todo esto? Resulta que los socialistas, comunistas, radicales (sí señor, todavía existen) y PPD lo nombraron su candidato, pero el rostro se define como independiente, así que más encima tenemos que mover la maquinaria para conseguir firmas. Houston, ¿nos podrán ayudar?”.

/Blog de El Contribuyente para La Tercera

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