La píldora de emergencia tiene indicaciones muy precisas: falta o falla de algún método anticonceptivo o relación sexual forzada o violación. El problema ocurre cuando se toma frecuentemente para evitar embarazo no deseado y esto provoca desequilibrios hormonales y problemas uterinos severos.

La pastilla de emergencia se toma dentro de las primeras 120 horas de un encuentro sexual, donde falló el método anticonceptivo (se rompió el condón), no tuviste la precaución de cuidarte o sufriste de un encuentro sin tu consentimiento.

La efectividad de la pastilla es casi del 100% dentro de las primeras 24 horas según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El problema ocurre cuando se toma de forma desmedida o como un método anticonceptivo de emergencia regular.

¿Qué pasa si se usa demasiado?
Estas pastillas están compuestas por progestina y estrógeno. Las fuertes dosis de hormonas que contienen hacen que tu endometrio se renueve, previniendo que cualquier óvulo fertilizado se quede en el útero, y -en algunos casos- evitan también la ovulación.

Alterar los niveles de hormonas frecuentemente es peligroso para tu cuerpo: tu ciclo menstrual y otros procesos importantes cambian.

Este factor era motivo de desconfianza sobre el uso repetido y prolongado de la pastilla del día siguiente, sin embargo la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció hace poco que no hay evidencia científica de que existen riesgos de infertilidad, o de salud en general, si la usas con frecuencia.

Es importante recordar que esta pastilla es sólo 95% efectiva cuando se utiliza 24 horas después de haber tenido sexo sin protección, 85% cuando pasan entre 25 y 48 horas, y sólo 58% cuando pasan entre 49 y 72 horas.

Riesgo de usarla más de 2 veces al año

Además de las alteraciones ya mencionadas, el uso desmedido de estas pastillas tiene diversos efectos secundarios. Los más leves se pueden presentar aunque sea tu primera y única toma, por lo que debes consultar con tu médico antes de tomarla o acudir si notas estos efectos:

– aparición de un sangrado no relacionado con la regla
– retraso o adelanto del comienzo de la siguiente menstruación
– sangrado irregular
– aumento de la sensibilidad de las mamas
– fatiga, cansancio
– dolor de cabeza, cefalea
– mareos
– dolor abdominal
– náuseas
– diarreas
– vómitos
– transtornos en la piel: hinchazón a nivel de la cara
– prurito, picor

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