Eduardo Vargas fue duramente criticado el pasado fin de semana cuando, luego de que su equipo, el Tigres, perdiera la final del torneo mexicano, y el delantero nacional se negara a colgarse la medalla de subcampeón para, después, literalmente tironeársela de las manos al presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla.

La actitud del chileno se sumó a la de sus compañeros, Nahuel Guzmán y André-Pierre Gignac, quienes ni siquiera fueron a recibir la presea que les correspondía.

“Lo que hicieron es inaceptable. Como institución no podemos permitir que se rompa ninguna regla o protocolo. No se puede aceptar algo así de parte de ninguno de nuestros jugadores. Acá sabemos perfectamente cuál debe ser nuestro comportamiento y cuáles son las reglas”, aseguró Miguel Ángel Garza, delegado deportivo del cuadro felino.

El directivo confirmó, además, que los implicados ahora están “sujetos a las sanciones que imponga la Federación, así como a las que determine nuestra propia institución”.

Por Ignacio Soto Bascuñán