En un mensaje marcado por la defensa de su gestión, la idea de legado que debe perdurar y un fuerte tono político, la presidenta ha entregado su último discurso en el que expone el estado del país.

Frente a lo expuesto por la Mandataria, el director ejecutivo del Instituto Libertad se sorprendió por el tono “electoral” de las palabras presidenciales.

Aldo Cassinelli es Administrador Público y Magíster en Ciencia Política (Universidad de Chile) y se ha desempeñado en diversos cargos directivos en instituciones públicas y privadas.

En conversación con EL MURO, Cassinelli revisa algunos aspectos del mensaje.

-Más allá del contenido formal de la cuenta de la presidenta, ¿cuál es la sensación que le deja el discurso?

-Bueno, lo que más me llamó la atención fue el final del discurso.

-¿Por qué?

-Porque se trató de una parte del discurso que no estaba dirigido al país, por lo que se salió de la tradición histórica. Fue un momento en que le hablaba a su coalición. Es más: los nombre como “los demócratas progresistas”. También habla de próceres históricos, entre ellos Allende. Básicamente la presidenta le habló ahí a su coalición para hacerles un llamado político-sectorial. Fue muy sorprendente.

-Fue algo que mezcló política dura con elementos casi emocionales…

-Efectivamente. Se produjo esa mezcla con ese llamado de apoyar su gobierno y reformas, además de la necesidad de proyectar la coalición. Fue una arenga política-sectorial.

-Había también casi un sentido de reivindicación para lo que este gobierno ha impulsado…

-Lo que pasa es que como gobierno puedo defender mi obra. Todos los gobiernos lo hacen y para eso sirven estas cuentas públicas. Pero muy distinto es cuando la presidenta toma como elemento central hablarle a un sector específico, que es la coalición que la apoya. He seguido muchos discursos y por eso es algo que me llama la atención. No solo en la forma, sino en la extensión. Casi se trata de una arenga política. Insisto en el término que ella utiliza: “los demócratas progresistas”.

-El foco del mensaje en esa parte, además, resulta restringido…

-Efectivamente. Le habla a su coalición, y en específico, a un sector dentro de su coalición. Porque ahí no están los DC.

-Llama la atención esta parte del discurso, ya que son pocas las oportunidades en que la presidenta se manifiesta de manera tan explícita en política dura…

-Así es. Pero estos mensajes son para pasarlos con los partidos que se reunieron con ella la noche anterior en Cerro Castillo, pero no en el mensaje a la nación.

-¿No había cierto tono de reivindicación por la “incomprensión” de la tarea que había desarrollado durante su gestión?

-Coincido. Por eso, en muchos pasajes, reitera el hecho de que Chile cambió y que las reformas llegaron para quedarse. Pero ese no es el punto.

-¿Y cuál es el punto?

-Que las reformas son malas y que se han implementado de peor manera.

-¿Y respecto del discurso mismo?

-Más parece un programa de campaña más que una cuenta pública.

-¿Por qué?

-Porque la cantidad de promesas o de eventuales iniciativas para una persona que está cerrando su mandato eran muchas y claramente irrealizables. Llama la atención que dedique tanto espacio y tiempo a anuncios que sabe bien que no puede cumplir. Promete y promete cosas, pero no hay iniciativas concretas que le corresponden a un gobierno.

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