El economista, académico y ex ministro de Hacienda, Felipe Larraín, es crítico de la herencia económica que dejará el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. En esta entrevista con “El Líbero” que se realizó en dos tandas -antes y después de la cuenta pública de la Mandataria-, explica sus razones. “Chile ha vivido un frenazo de proporciones”, señala.

— En su cuenta pública la Presidenta omitió referirse a cifras de crecimiento y dijo que el país goza de una “economía sana”. ¿Cree que los indicadores dan cuenta de que Chile tiene una “economía sana” actualmente?

 Nuestras magras cifras de crecimiento hablan por sí solas. Vivimos un frenazo económico de proporciones en que nuestra tasa de crecimiento se ha reducido a un 1,8% promedio desde un 5,3% en el gobierno de Sebastián Piñera. Esta es una reducción a sólo un tercio de la tasa de crecimiento que tiene implicancias en el resto de la economía. Un reflejo es que la inversión en nuestro país ha caído en los últimos tres años, y no podemos descartar que esto se vuelva a repetir este año. La productividad, que creció a un 0,6% promedio entre 2010-2013 ahora cae en 0,9% promedio entre 2014 y 2016 y todo esto se ve reflejado en empleo, donde pasamos de crear cerca de 240 mil empleos promedios año entre 2010 y 2013, a sólo 84 mil empleos promedio en este gobierno. Peor aún, del empleo que se crea en este gobierno, cerca del 75% es cuenta propia, esto es empleo precario. La situación fiscal, lamentablemente, pero como consecuencia de un exceso de gasto público y del menor crecimiento económico, se ha deteriorado y nos ha llevado a que la deuda bruta pase de 11,1% del PIB en promedio entre 2013 y 2017 a 19,6 en promedio 2014-2017. Hay, lamentablemente, mucho trabajo que hacer, para que nuestra economía retome un rumbo de crecimiento y prosperidad.

— ¿Entonces, cuál es la herencia económica que deja este gobierno?

—La herencia económica como hemos dicho en muchas ocasiones, es paupérrima. Chile ha vivido un frenazo de proporciones, un país que crecía sobre el 5% hoy día está creciendo a menos del 2%. Gran parte de este problema no es generado por eventos de fuera, sin duda que los eventos de fuera tiene un efecto, pero es alrededor de un tercio del problema. Dos tercios a 70% es el problema que tenemos aquí, dentro de Chile. Incertidumbre, malas políticas públicas, implementaciones realmente desastrosas de esas políticas es lo que estamos viendo, y creo que es lo que están viendo todos los chilenos. Entonces, esa es la parte que a mi me complica de mirar a Chile. Me frustra ver un país que tiene tanta potencialidad y está con un desempeño tan exiguo, tan pobre.

— ¿Cuáles han sido los efectos de la reforma tributaria?

— La reforma tributaria ha sido uno de los principales villanos de este juego. Porque en este problema que tenemos de la economía chilena, hay que recordar que la primera reforma es la reforma tributaria, donde se escucha muy poco y hemos hecho propuestas para recaudar lo mismo y bajar en un tercio el daño económico que iba a generar la reforma. Pero no se escuchó y se nos dijo que esto no iba a afectar el crecimiento, ni la inversión, ni el empleo, ni a la clase media, ni a las pymes, y la verdad es que todo el país se ha dado cuenta de que esto ha sido un “exocet” a la línea de flotación de la economía chilena. Pero a la tributaria se añade la laboral, la educacional, el tema del código de aguas y se añade la incertidumbre de la reforma constitucional. Entonces, la verdad es que son muchos los elementos, son muchos los problemas.

— ¿Considera que Chile está estancado?

No sé si hablar de estancamiento, porque la economía crece, pero crece apenas. Un país como Chile, donde el 2% del crecimiento es aspiracional, cuando antes crecía más de 5%. Este país tiene la potencialidad de crecer sobre el 3%, y con un buen manejo, entre 3,5% y 4%. No inmediatamente, pero es posible llegar a crecimientos de ese tipo, que son los que tienen otros países de nuestra región , que han sufrido shocks similares.

— ¿Cómo cree que se puede recuperar el país en el aspecto económico?

— Lo primero: hay que recuperar la confianza de la gente. En segundo lugar, hay que hacer políticas que den los incentivos adecuados a las personas, que devuelvan la confianza a los consumidores, a los inversionistas, a los emprendedores, que devuelva la confianza al mercado laboral. Todo ese tipo de cosas es lo que hay que hacer, confianza, pero también política, esto no es un puro show de confianza. La confianza no llega sola. Ayuda tener gente que tiene la credibilidad. Pero no es lo único. Hay que hacer el trabajo de políticas que impulsen el crecimiento, no puede ser de la boca para afuera, tiene que ser en verdad, tiene que ser en realidad.

— Ahora está trabajando nuevamente en la campaña de Sebastián Piñera y ya fue ministro de Hacienda en su primer gobierno ¿Qué función le gustaría desempeñar en una eventual nueva administración?

— Yo estoy preocupado de hacer el trabajo, de hacer bien el trabajo, de ayudar a mi candidato, al Presidente Sebastián Piñera, a que sea el próximo presidente de Chile. A darle una oportunidad, a darle esperanza a los chilenos de que podemos hacerlo muchísimo mejor. Ese es mi objetivo, en términos constructivos. Ya no podemos llorar sobre la leche derramada, eso ya pasó. Ahora hay que reconstruir el país,  hay que reconstruirlo económicamente, socialmente, hay que reconstruir las confianzas. Es esa la reconstrucción que tenemos que sacar adelante.

— ¿Lo vamos a ver de nuevo como ministro?

—No hay nada dicho en materia de trabajo. No son los tiempos de los cargos, son los tiempos de otra cosa, son los tiempos del trabajo duro. ¿Para qué? Para hacer una propuesta atractiva a los chilenos. Ya habrá otro momento.

/Entrevista de Lorena Tasca para El Líbero

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