El arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí, envió una carta a El Mercurio donde criticó el proyecto de despenalización del aborto en tres causales que impulsa el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

En la misiva, que tituló “Frialdad que aterra”, el sacerdote comparó la iniciativa con prestar ayuda en un accidente de tránsito. En ese sentido, sostuvo que “en Chile se nos dice que ‘en todo accidente del tránsito en que se produzcan lesiones o muerte de alguna persona, el conductor que participe en los hechos estará obligado a detener su marcha, prestar la ayuda que fuese posible y dar cuenta a cualquier funcionario de Carabineros que estuviere próximo al lugar del hecho, para los efectos de la denuncia judicial’. Es decir, se reconoce un sentido de solidaridad entre los seres humanos, que tiene carácter de obligatoriedad, en el marco de las posibilidades reales que tenga quien debe prestar ayuda. La lógica que subyace -de sentido común además- es que el más débil requiere el cuidado de los demás”.

En esa misma línea, plantea que “la ley, en trámite, que permite -y por lo tanto legaliza- el aborto va en la línea contraria”, ya que “si un ser humano que ha sido sacado a la fuerza del útero materno -con la intención de que no continúe su desarrollo y muera- sobrevive a tal acción brutal, el proyecto no contempla que el personal que está allí deba realizar, de manera clara y decidida, las medidas terapéuticas que corresponde para salvarlo. Creo que ello merece una explicación porque es aberrante”.

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