Con la llegada de la factura electrónica la industria del factoring ha comenzado a innovar y adaptarse. Como respuesta nace el factoring electrónico: un nuevo canal de ventas, con auto-atención para los clientes, los cuales pueden subir su factura, ver su cotización en línea, ceder la factura, (esto viaja directo a SII que autoriza la cesión) y en la misma plataforma el cliente recibe el aviso de que los fondos están en su cuenta.

Este mercado ha tenido un crecimiento considerable desde la entrada en vigencia de la ley de facturación electrónica, mostrando tasas de crecimiento promedio de un 50% en los últimos 5 años. En 2016 el número de documentos tributarios cedidos fue de 3.264.955; el 2014, dicha cifra estaba en 1.861.427 y en 2007 era inexistente.

Además, según explica Christian Cook, vicepresidente de Achef y gerente general de Incofin Servicios Financieros, “la factura electrónica ha provocado interés en la industria de las empresas dedicadas al desarrollo de fintech. Estas plataformas pueden tener controlado el riesgo operacional (que la factura esté correctamente emitida por ejemplo), pero no el riesgo crediticio”, dice Cook.

El máximo ejecutivo de Incofin explica además las proyecciones que tienen los ambientes digitales. “Definitivamente las facturas que cuenten con mérito ejecutivo y sean de deudores conocidos, comenzarán a transarse rápidamente por las plataformas electrónicas. Esto ya está comenzando y la industria está desarrollándose hacia allá”, apunta Cook. “No obstante, el cliente del factoring muchas veces no cuenta con una factura perfeccionada, o no es de un deudor prime, en estos casos necesitará de un financiamiento personalizado, de una análisis específico por operación, y de una relación con su factoring de confianza. Esto por el momento no puede parametrizarse en un sistema, por lo que seguirá siendo similar al actual”.

Desde el mundo tecnológico, Mario Fernández, CEO de Gosocket, estima que en la industria se generó el ingreso de estas tecnologías disruptivas que provocaron un cambio de paradigmas que si bien costó que se internalizaran en el sector, ahora se han dado cuenta que ayudaban a emparejar la cancha con las grandes entidades bancarias.

Asimismo, dijo que si bien los bancos siguen siendo los protagonistas, ahora entraron nuevos actores muy rápidamente, como por ejemplo: Chita (factoring online) y Aztec Exchange (a través de ePayMe). Incluso, estas plataformas, en algunos casos, proponen hasta subastar facturas. “Esperamos que la cantidad de empresas que usan servicios de factoring electrónico se duplique en un plazo de dos años. Esto implica incrementos en volumen de dineros de entre 30 a 40% superiores y lo que vendrá es solo pymes, dado que las empresas más grandes ya lo utilizan”, concluye Fernández.

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