Los vilipendiados agentes del Estado, personificados en policías y Fuerzas Armadas, tienen el sagrado deber de mantener el orden y la paz. Pero pareciera que esos bienes son valorados solo cuando se pierden; en tiempos de normalidad tales “agentes” son molestos. Así, en contra de ellos se ha ido asentado la idea de que son los únicos que podrían violar los derechos humanos. Nadie más carga con ese estigma, independientemente de los crímenes que haya cometido.

Ahora el senador Alejandro Guillier postula que el terrorismo es aplicable solo a los actos realizados por agentes del Estado. Es decir, un grupo organizado de fanáticos religiosos o políticos puede atemorizar a una población entera y cometer los más inhumanos y masivos crímenes contra gente inocente, pero no podrían ser juzgados como terroristas, ni menos ser condenados por crímenes de “lesa humanidad”. Eso vale solo para policías y militares.

Carta al diario La Tercera de Miguel A. Vergara Villalobos

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