El pasado jueves, la Presidenta Michelle Bachelet realizó su última cuenta pública ante el Congreso Pleno en que instaló la idea de que “hoy Chile es mejor que ayer”.

En su discurso, enumeró una serie de logros en diferentes ámbitos realizados durante sus tres años de gestión, pero el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD) realizó un análisis y detectó 10 “medias verdades”, es decir, declaraciones que no son del todo correctas o que definitivamente no corresponden a la realidad.

  1. Hemos terminado el financiamiento compartido sin disminuir los recursos para los establecimientos”

Para LyD, corresponde a una “media verdad” ya que si bien a nivel de sistema puede que los recursos no hayan disminuido, hay colegios subvencionados en  que al pasar a ser gratuitos ahora reciben menos recursos. Ello depende de cuál era el valor del copago que cobraban.

“Además, parte importante de los recursos de la subvención se tendrán que dedicar a la compra de los establecimientos, por lo que si se ponemos el foco en el estudiante en vez del establecimiento, los recursos disponibles son ahora menos”, sostiene el centro de estudios.

  1. “Todos los estudiantes que pertenecen al 50% de las familias más vulnerables pueden estudiar sin endeudarse en 32 universidades y a partir de este año en 6 IP y 6 CFT”.

La realidad es que el principal obstáculo para que los estudiantes vulnerables accedan a la educación superior no es el arancel, sino que la gran mayoría de estos estudiantes no cumplen con los requisitos académicos necesarios.

Por lo que no todos podrán estudiar de forma gratuita, sino que solo aquellos que lograron cumplir con los requisitos, a pesar de la baja calidad de la educación que recibieron en los niveles primario y secundario.

  1. “Hace años vemos signos de agotamiento en un modelo de crecimiento limitado: no basta con exportar unas pocas materias primas, confiando en que los precios internacionales nos favorezcan. La mayor demostración ha sido la pérdida de vigor de nuestro crecimiento desde fines del 2012, la menor dinámica exportadora desde hace 10 años y una productividad estancada desde hace aún más tiempo”.

La disminución del crecimiento en Chile, explica LyD, no se debe a un modelo limitado sino a políticas gubernamentales en materia tributaria, laboral y regulatoria que sistemáticamente atentan contra el crecimiento.

“Si bien es cierto que las exportaciones llevan un buen tiempo con tasas de crecimiento menores que en los ’90 -lo que es un fenómeno bastante global con el estancamiento del comercio mundial- el dinamismo de éstas en 2010-2013 es marcadamente mayor que en 2014-2016, con un 2,6% versus un -0,1% respectivamente, fenómeno que va más allá de la minería. Las exportaciones industriales crecen 3,9 vs -0,6, en los mencionados períodos, respectivamente”, explica LyD.

Respecto a la productividad, de acuerdo a la Comisión Nacional de Productividad, desde el año 2006 en adelante -exceptuando el 2010- se han registrado tasas de crecimiento negativas para la productividad en Chile. Agrupando por décadas y quinquenios, durante el período 1990-2000, la Productividad Total de Factores (PTF) creció a una tasa promedio anual de 2,3%; durante el período 2000-2005 este crecimiento fue de 1% (-0,3% anual para el período 2005-2010 y 0% anual en el 2005-2015). Cabe señalar que se registró un incremento anual de solo 0,1% en el período 2000-2015.

“De esta manera, la desaceleración de la productividad en Chile no muestra signos de reversión en los últimos 15 años”, dice la institución dirigida por el economista Luis Larraín.

  1. “En segundo lugar, hemos llevado adelante una política fiscal responsable. Estamos reduciendo nuestro déficit estructural en 0,25% del PIB por año. Nuestro marco además posibilita tasas de interés bajas pro inversión y que permiten un tipo de cambio competitivo”.

Dicha reducción del déficit de 0,25% por año es aplicable sólo a partir del presupuesto 2016. Los cálculos oficiales del Balance Cíclicamente Ajustado se entregarán recién en junio de este año. Por eso, no es posible aún realizar una comparación certera.

Solo podría afirmarse que el presupuesto 2017 se construyó con miras hacia la reducción de este déficit estructural de 0,25% del PIB, cuestión que ahora se hace en base a “parámetros comparables”, por lo que el cumplimiento de esta meta no es una gran labor.

“Lo más importante, en todo caso, es que hacia adelante se están comprometiendo gastos mayores a los que son compatibles con la meta de reducción del déficit estructural que se impuso el propio gobierno, creándose así holguras negativas hacia el 2020 que suman aproximadamente US$ 1.800 millones”, señala la investigación.

  1. “En definitiva, si hemos podido mantener una economía sana es porque hay sectores que están mejorando y, más importante, hay miles de emprendedores, trabajadores y trabajadoras, que han comprobado que el Estado está presente donde se necesita”.

Sólo hay dos sectores creciendo más rápido en los últimos tres años que en 2010-2013, la Administración Pública y Agro-Silvicultura. Todos los otros sectores crecen más lento hoy. Y de hecho, en promedio, las manufacturas y la minería se contraen en promedio los últimos tres años.

“Luego, resulta difícil hablar de una economía sana, cuando la inversión se ha contraído en los tres últimos años y este será el peor cuatrienio de expansión del producto desde la crisis del 82-83”, señala el documento al que accedió este diario.

  1. “Es decir, hemos hecho la única opción válida para un país que quiere ser justo: mejores condiciones laborales para todos, más inserción laboral y más derechos”.

Las reformas en lo laboral no ayudan a mejorar las oportunidades de empleo y solo apuntan a aumentar la conflictividad.

A la fecha se han creado cerca de  83 mil empleos anuales -de los cuales casi 80% son por cuenta propia-, mientras que en el gobierno pasado se creaban más de 235 mil empleos anuales con una composición de menos de 25% por cuenta propia.

Las remuneraciones reales (INE) crecen menos que la mitad de lo que crecían en 2012-2013, y el volumen total de horas trabajadas sigue contrayéndose. La participación laboral sigue estancada, y  en cinco ciudades del país se observa una tasa de desempleo mayor al 10%.

  1. “Expandimos el margen de acción de la salud pública: con un programa histórico de inversión en infraestructura; Hemos superado en un 40% en términos reales la inversión en salud que se hizo entre 2010 y 2013”.

Al mirar las cifras del presupuesto asignado a inversión en salud, efectivamente entre 2014 y 2017 se entregaron vía Ley de Presupuesto cerca de 40% más de recursos en término reales que entre 2010 y 2013. Sin embargo, el Minsal ha mostrado sistemáticamente que ha sido incapaz de gestionar eficientemente el abultado presupuesto de inversión en salud.

La ejecución de las iniciativas de inversión fue de 64% y 61% en 2015 y 2016, respectivamente (inferior al 88% de 2013). Y, no obstante la considerable reducción del presupuesto para inversiones (de $529 mil a $350 mil millones entre 2015 y 2017), igualmente a abril de este año solo se había logrado ejecutar 13,3% de este ítem.

Si la ejecución en 2017 iguala a la de 2016 (61%), los reales recursos invertidos en salud entre 2014 y 2017 solo serían 7% mayores que durante el período 2010 – 2013, muy por debajo del 40% informado por la Presidenta en su discurso.

“No olvidemos que por razones meramente ideológicas, este gobierno le cerró la puerta a las concesiones en salud, lo que significó postergar cerca de 2.500 nuevas camas y el equivalente a más de US$ 1.000 millones, además de un aumento en el costo de las obras adjudicadas y retrasos en la ejecución de las obras comprometidas”, afirma LyD.

A la fecha solo se han terminado cinco de los 20 hospitales comprometidos para 2018: Puerto Williams, Puerto Natales, Porvenir, Puerto Aysén y Salamanca, los de menor complejidad dentro del listado oficial anunciado por el Ejecutivo al iniciarse este gobierno. Todo apunta a que el millonario Plan de Inversiones 2014-2018 inicialmente comprometido no se materializará en los términos planteados.

  1. “Y por primera vez el índice Gini, que mide las desigualdades de ingresos en el país, baja del 0,5, ubicándose en un 0,495. Esta cifra puede parecer menor, pero cada décima menos representa un esfuerzo arduo y creciente. Y muestra que caminamos en la dirección correcta en materia de equidad, aunque algunos quieran desconocerlo”.

El coeficiente de Gini ha disminuido sistemáticamente desde el 2009, de 0,512 a 0,495. No obstante, la baja del 0,5 se debe en parte al cambio de metodología para medir la pobreza que se llevó a cabo el 2013. Esta nueva metodología utiliza el ingreso sin ajustar de cuentas nacionales, y tal como es de esperar al eliminar este ajuste, los índices de desigualdad son menores.

En la investigación de Bravo y Valderrama (2011), “El impacto de los ajustes de ingresos realizados en la Encuesta CASEN sobre la medición de la desigualdad en Chile”, se ve con la CASEN 2006 que el coeficiente de Gini del ingreso monetario no sería 0,52, sino 0,488.

En tanto, en el estudio realizado por LyD, “Aportes al Debate acerca del Cálculo de la Desigualdad en Chile” (2013), se observa que el coeficiente de Gini baja en promedio 2 puntos porcentuales al eliminar este ajuste.

“Recordemos que uno de los ajustes, el de rentas a propiedad, se imputa solamente al 20% más rico. Utilizando los ingresos de la Nueva Metodología y el mismo cálculo realizado por los años anteriores por el MDS se observa que el coeficiente de Gini de los ingresos totales para el 2013 sería 0,46 en vez de 0,51 con la metodología tradicional. Para el 2015 es imposible construir el coeficiente de Gini con la metodología tradicional, ya que no fue entregado en la base de datos el ingreso con ajustes de Cuentas Nacionales”, explica el documento.

  1. “Este 2017, concluiremos el 98% de las soluciones habitacionales y el 80% de las obras urbanas comprometidas en los 8 procesos de reconstrucción que siguen en desarrollo. Y concluiremos totalmente el proceso de reconstrucción urbano habitacional en las regiones de Arica y Parinacota; Antofagasta; Tocopilla y Calbuco”.

De las 261.298 familias a atender por las catástrofes -27F, terremoto Norte Grande, Incendio de Valparaíso, temporales en el Norte, Erupción del volcán Calbuco y terremoto de Coquimbo- se han logrado entregar solución a 243.609 familias (94% de avance).

Sin embargo, el avance es 58% si no se considera el 27F (cuyo avance fue prioritariamente realizado en el gobierno anterior). En cuanto a concluir los procesos de reconstrucción, en Arica y Parinacota faltan por terminar 507 soluciones de construcción y 45 de reparación. Y en Antofagasta, Tocopilla y Calbuco no se han iniciado 40 soluciones habitacionales.

  1. “A partir del trabajo de la comisión elaboramos la Agenda de Probidad y Transparencia en la Política y los Negocios. Hemos implementado casi todas sus medidas. Y ya vemos resultados que permitirán frenar la corrupción, y castigar severamente las faltas a la fe pública”.

Existen algunas iniciativas legales pendientes de la Agenda de Probidad, como la creación del cargo de fiscal especial de Alta Complejidad en el Ministerio Público, de la Dirección General de Concesiones de Obras Públicas, la tipificación del delito de corrupción entre particulares y modifica disposiciones del Código Penal relativas a delitos funcionarios, el proyecto de reforma constitucional para limitar la reelección de las autoridades, la transparencia del mercado del suelo e incrementos de valor por ampliaciones del límite urbano, entre otros temas y el proyecto que previene y sanciona los conflictos de intereses, y modifica normas sobre inhabilidades e incompatibilidades en el ejercicio de la función pública.

“No es cierto que existan resultados (objetivos) que permitan establecer que la corrupción ha disminuido”, concluye el centro de estudios.

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