El 15 de diciembre de 2013 Michelle Bachelet (62,16%) ganó las elecciones a Evelyn Matthei (37,83%) y se consagró como Presidenta de Chile. El cubano chileno, Mijail Bonito estaba en su casa y recibió un llamado del diputado Felipe Kast, quien por ese entonces se aventuraba en la formación de un nuevo movimiento: Evolución Política.

“Vamos a hacer un lanzamiento y me gustaría que estuvieras presente”, le dijo Kast por teléfono a Bonito, quien si bien tenía una historia política en Cuba, con la que seguía teniendo lazos, no se había atrevido a incursionar en la chilena.

El ahora candidato presidencial le contó que llevaba alrededor de un año trabajando en Evópoli y que le interesaba que participara en el proyecto. El cubano – quien llegó de Cuba en 2000 y se nacionalizó chileno en 2005- le dijo que necesitaba saber dos cosas. “Lo primero que le pregunté es si condenaban la dictadura en Cuba, y si de igual manera lo hacían con la chilena. Él me dijo que si. Entonces acepté”, dice a “El Líbero”.

Pero Felipe Kast,  también recuerda ese día. “Fue una de las primeras personas en creer en el proyecto políticos cuando éramos muy pocos” y agrega que “tuve la convicción de que invitarlo podía ser un aporte relevante para Chile en virtud de la importancia de los inmigrantes en el país y además, en virtud de su historia personal, de su convicción democrática y de su involucramiento político. Hoy, hay una relación de amistad muy profunda, de mucho tiempo”.

Desde ahí han pasado cuatro años y hoy es candidato a diputado por el distrito 9 (Conchalí, Renca, Huechuraba, Cerro Navia, Quinta Normal, Lo Prado, Recoleta, Independencia) representando a Evópoli. Pero además es el presidente regional del partido y coordinador de la comisión de derechos humanos de Chile Vamos.

 Mijail Bonito, de 42 años, nació en Cuba. Estudió derecho en la Universidad de La Habana y desde ahí su pasión por la política era evidente. El hecho de haber sido presidente de la Federación de Estudiantes de la Facultad de Derecho sin ser militante comunista le trajo problemas con el régimen de Fidel Castro, por lo que decidió salir de la isla. Como su mujer era chilena, decidieron venir al país. Si bien el matrimonio sólo duró tres años, él decidió quedarse viviendo en Santiago.

“A los cinco años exactos pedí la nacionalidad, porque hay algo que yo siempre he valorado mucho y que nunca tuve: votar y participar activamente de la política. Entonces lo primero que pensé era ‘voy a vivir en Chile el resto de mi vida’ y por eso tengo que aportar y vivir acá como un chileno más y no como un extranjero, sobre todo si tenía la oportunidad de hacerlo”, comenta.

Por ese entonces seguía participando desde el exilio activamente en la política cubana. En 2010 formó el grupo llamado “Cubanos por la Democracia”, y más adelante creó el “Foro parlamentario por la Democracia en Cuba” con diputados chilenos, de Argentina y Bolivia. Además era uno de los colaboradores más cercanos de Huber Matos – emblemático dirigente revolucionario y disidente cubano- (en la foto junto a Bonito); y fue el encargado desde Chile de las relaciones internacionales de la organización “Cuba Independiente y Democrática”.

Postulación al Congreso

Como un hombre carismático, generoso y trabajador lo describen sus cercanos y con una “vocación impresionante en la política”, es por eso que no fue sorpresa para quienes están a su alrededor su deseo por llegar a la primera línea, a través de un escaño en la Cámara de Diputados.

“La mezcla de Mijail es muy interesante porque además de ser inmigrante y poder hablarle a una población creciente en Chile y representarlos, también tiene la virtud de ser una persona que tiene muy claras sus convicciones en materias ideológicas y en materia de principios, por lo tanto puede ser un contra peso importante al Frente Amplio, que en estas materias tiene una visión de doble estándar tremenda”, Felipe Kast.

Pero la decisión no fue al azar. El cubano piensa que el Congreso tiene que ser un lugar en donde se discuta el modelo del país, y por eso quiere ser parte de esa conversación.

“Proponemos un modelo país que funcione no sólo en la igualdad en beneficio de la justicia social; ya que la justicia social pasa por el nivel de acceso que tienen las personas a las políticas públicas, al nivel de acceso que tienen las personas a su desarrollo. Creo que nosotros, en Evópoli, nos vamos a preocupar todo lo que podamos de un país más inclusivo en términos de que todos quepan, pero para eso hay que tener muy claras las prioridades, y las prioridades son los niños”, dice. Pero además, si es que llega a ganar las elecciones, comenta que sus énfasis estarán puestos en los emprendedores y la inclusión.

Para eso escogió competir en el distrito 9, ya que dice que ahí se puede dar una “tremenda discusión sobre las libertades individuales, los derechos sociales y el modelo país que estamos buscando; entendiendo que hay diputados comunistas en el distrito”, pero agrega que además “hay una población de centro-derecha, entonces es un lugar propicio para dar una discusión de esa naturaleza”.

Bonito dice que además siente una “responsabilidad cívica, en lugares donde hayan amenazas de la libertad. Tengo que narrar para que la gente entienda lo que es vivir una viva sin libertades de ninguna naturaleza. Lo fácil que se pierde y lo prácticamente imposible que es conseguirla de vuelta”.

El momento de la decisión

Pese a que cuando llegó a Chile recibió muchas invitaciones para participar en la política chilena nunca se sintió convencido de hacerlo. “Iba a las invitaciones que me hacían en la medida de lo posible, pero nunca me atreví a militar en ningún partido”, cuenta.

Aún así, hubo dos hechos que lo hicieron cambiar de opinión. “Primero, cuando murió Orlando Zapato Tamayo, que fue un hombre al que dejaron morir en Cuba por estar en huelga de hambre. Ahí dije se acabó, me quito los pseudónimos”. Bonito hacía publicaciones en distintos medios de comunicación, pero con otros nombres para resguardar su identidad.

“Él murió y yo me di cuenta que yo era un cobarde al tener un seudónimo para escribir lo que pienso. Entonces ese día me levanté, me miré al espejo y envié una carta al diario El Mercurio con mi nombre”, comenta.

Pese a que eso fue el 2010, sembró un primer sentimiento en él. Luego, cuenta a este medio, que uno años más tarde se le volvió a mover el piso “cuando la Concertación, se convierte en Nueva Mayoría para ganar las elecciones y viene esta mezcla de demagogia populista dentro de la política que yo nunca había visto”, comenta.

Así, dice que pensó “si vas a ser ciudadano chileno, tienes que ser con todas las de la ley y tener una responsabilidad de oponerte a lo que te parezca dañino para la sociedad. Ganó Bachelet, me llamó Felipe, y acá estamos desde entonces”.

“No postulo a la Cámara en calidad de inmigrante, lo hago en calidad de chileno”

Mijail Bonito dice que Chile lo ha recibido con mucho cariño y que nunca nadie “me ha recordado que soy inmigrante”, y que si bien es uno de los temas que le gustaría instalar para “regularizar” en el Congreso, no lo considera el “único o el principal tema de un diputado, por muy inmigrante que sea” ya que sostiene que “no postulo a la Cámara en calidad de inmigrante, lo hago en calidad de chileno”.

Aún así tiene las cosas claras. Cree que es prioritario que exista un control y un acceso más ordenado y expedido al cambio migratorio. “Hoy se demoran seis meses en dar un documento, un año en contestar sobre una visa, mínimo tres meses para que te den un permiso de trabajo, etc”.

 El cubano es de la idea que tiene que haber más incentivos a los inmigrantes de “alta calificación” y para eso sostiene que “es necesario hacer más fácil que un profesional extranjero tenga posibilidad de revalidar su título o en su defecto de reconocerlo”, además propone que sería necesario “hacer una coordinación entre las autoridades de los países que son emisores de migrantes, básicamente para tener conocimiento de quiénes son y qué tipo de delitos pueden haber cometido”.

Pero además en su entorno es muy valorado por tener una “capacidad importante de formar equipos, además de ser muy trabajador” y por ser un gran conocedor de materias de derechos humanos internacionales. “Esa es un área bastante dejada de lado en la centro-derecha chilena, entonces es un gran aporte su conocimiento”, dice Kast y agrega que eso “es bueno no sólo para Evópoli sino para que todo el sector, de hecho fue uno de los fundadores de la comisión de derechos humanos de Chile Vamos”.

La pasión por la política la tiene marcada a fuego según quienes lo conocen, así que era muy difícil – dicen a El Líbero- que no se embarcara en este desafío. Ahora, eso sí comentan, que ha dicho que una vez que “Cuba sea libre, le gustaría volver”.

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