A la espera de un informe de la PDI se encuentran los fiscales Roberto Contreras y Lorena Parra, quienes dirigen la investigación por el presunto espionaje en la Sofofa y Empresas Carozzi, pero un análisis preliminar apuntaría a que los dispositivos hallados en las oficinas del ex presidente del gremio Hermann von Mühlenbrock y el ex primer vicepresidente del mismo y director de la compañía, Juan José Llugany, tuvieron una activación de reciente data. En particular, este último.

¿Fueron activados poco tiempo antes de ser descubiertos? El fiscal regional oriente, Manuel Guerra, respondió ayer brevemente: “(existe) alguna información sobre eso”.

Precisó que este “es un trabajo que la PDI nos ha ido adelantando; sin embargo, prefiero no entregar las conclusiones específicas mientras no tengamos el informe pericial en nuestras manos”.

También abordó las declaraciones que el ex Presidente Sebastián Piñera realizó este domingo en un programa de televisión, donde afirmó: “La información que yo tengo es que esto no se trata de espionaje político o industrial. Es una cosa mucho más doméstica, que tiene que ver con relaciones de pareja”.

Pablo Gómez -abogado de Llugany- ese mismo día planteó que “si el ex Presidente tiene antecedentes, que la fiscalía lo cite”.

El fiscal Guerra aclaró que, de acuerdo a los antecedentes que hay a la fecha en la causa, “no tenemos ningún dato que dé cuenta de algún asunto relativo a relaciones de pareja”. Dijo además que, por ahora, no resulta necesaria la comparecencia del ex Mandatario, aunque llamó a que “cualquier persona que tenga antecedentes en su poder, que puedan ser relevantes para el esclarecimiento de los hechos, los haga llegar a la fiscalía, y eso no excluye a nadie”.

Con todo, este lunes Piñera matizó sus dichos.

Ahora, si bien el romance no es una de las líneas de investigación de la fiscalía, sí lo es aquella que apunta a reconstruir los pasos de Rubén Aros, propietario de la empresa de seguridad Profacis, que encontró los dispositivos en las oficinas de Llugany y Von Mühlenbrock.

Desde un comienzo llamó la atención de los investigadores que la empresa que dirige tuviera un funcionamiento más bien informal. De hecho, Aros primero prestó declaración como testigo, y recientemente como imputado.

¿Por qué el cambio? Guerra respondió: “Porque si el día de mañana efectivamente persiguiéramos una responsabilidad penal, esa declaración podría ser mejor utilizada y él no podría escudarse en una condición de testigo. (…) Obviamente, los derechos de un testigo y los de un imputado son diversos”.

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