La telenovela de Popular está lejos de terminar.

Luego de que este miércoles el Santander adquiriera el aproblemado banco por la cifra simbólica de 1 euro, donde los inversionistas de Popular perdieron toda su inversión, 34 horas después ya arrecian rugidos de demandas y acciones legales.

Santander, como nuevo dueño de los activos de Popular, tendrá que hacer frente a posibles indemnizaciones por el daño causado a los inversores desde los antiguos gestores de Popular, a los que se podría exigir responsabilidades penales.

El proceso de compra ocurrió en el marco del proceso de resolución activado por la Comisión Europea ante la inviabilidad del banco, donde se ejecutó el sistema de recapitalización interna (bail in) previsto en la normativa bancaria europea.

Ese movimiento dejó a 305.152 accionistas de Popular con las manos vacías.

Según informa los medios españoles, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ya ha anunciado que estudia acciones judiciales “para defender a los minoritarios” y diversos despachos de abogados han comenzado a recibir consultas sobre la viabilidad de sus reclamaciones.

Otros de los afectados son la Sindicatura de Accionistas, que engloba a varios accionistas y poseía el 9,59% de la compañía; el grupo de accionistas mexicanos encabezados por Antonio del Valle (4,13%), Crédit Mutuel (3,95%) y el Grupo Allianz (3,49%), todos con sus participaciones reducidas a cero.

El grupo Luksic en tanto había adquirido a principios de mayo un 3% del banco por unos US$100 millones, que también se fueron al tacho de la basura.

Luego de que se diera a conocer la información, Andrónico Luksic se refirió al vuelco que sufrió en la teleserie de Banco Popular en su cuenta de Twitter, donde el empresario señaló que “no siempre se gana, las inversiones tienen riesgos. La empresa está analizando posible apelación”.

Lo que mas causa indignación entre los eventuales demandantes es que la ampliación de capital de 2016 suma alrededor de 2.500 millones de euros, a los que habría que añadir el dinero perdido por la amortización de la acción, la deuda subordinada y los bonos convertibles, y que hoy no significan nada.

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