En un seminario realizado el año pasado sobre pensiones, el ex presidente de la Asociación de AFP, Rodrigo Pérez Mackenna, planteó que la “jubilación de mujeres a los 60 años era un acto de galantería que cuesta caro”, una frase desafortunada por la cual tuvo que pedir disculpas públicas en los días siguientes.

En su reciente Cuenta Pública, la Presidenta Bachelet hizo referencia a la propuesta de reforma al sistema de pensiones, donde no mencionó nada respecto de la edad de jubilación de las mujeres.

Efectivamente, la propuesta del Gobierno respecto de pensiones no considera aumentar la edad de jubilación de las mujeres; solo habla de un incentivo para que ellas se jubilen más tarde a través de un “Bono Mujer”. Esto significaría, en simple, que una mujer y un hombre que han ahorrado lo mismo y se jubilan a la misma edad, tendrían una misma pensión. Se trata de una buena iniciativa porque eliminaría la brecha de género que se produce por la mayor expectativa de vida de las mujeres, la que actualmente hace que las pensiones de estas sean 10% más bajas que las de los hombres solo por el hecho de que tenemos una mayor esperanza de vida. Esto es así porque las pensiones se financian con nuestros ahorros y si estos hay que repartirlos en más años de vida, lo lógico es que se reduzca el monto de la pensión mensual.

¿Pero es justo aumentar la edad de jubilación de las mujeres e igualarla a la de los hombres?

Muchos dicen que las mujeres debemos dejar de trabajar antes ya que nuestra vida es mucho más dura por tener que hacernos cargo de la casa, criar hijos y trabajar al mismo tiempo. Si bien esto es así, sobre todo en las generaciones mayores, ¿por qué en el resto del mundo, con excepción de Israel y Suiza, la edad de jubilación entre hombres y mujeres es la misma? ¿Qué tienen las mujeres chilenas diferente a las argentinas, españolas, peruanas o canadienses? Si le sumamos al análisis que las mujeres chilenas tenemos una de las esperanzas de vida más altas del mundo, y vivimos en promedio seis o siete años más que los hombres, ¿por qué no postergar la edad de jubilación?

Lo que resulta aún más contradictorio es que hoy las mujeres peleamos por tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, por tener acceso a los mismos cargos -y, por supuesto, la misma remuneración-, a igualdad de educación y experiencia. Todas estas demandas son justas y necesarias para una sociedad más equitativa, pero cuando se trata de la jubilación, hay mujeres que piden que la ley les permita jubilar antes que a los hombres; es decir, acá no somos iguales que ellos, queremos que nos discriminen, positiva o negativamente, según el lado que se mire.

Si los políticos y autoridades fueran rigurosamente técnicos y justos a la hora de legislar, deberían aumentar la edad de jubilación de las mujeres e igualarla a la de los hombres, tal como lo hacen la mayoría de los países en el mundo. No basta con poner incentivos para que jubilemos más tarde; es importante que la sociedad dé una clara señal y se adecue a esta nueva realidad, respetando los puestos de trabajo tanto de hombres como mujeres mayores de 60 años.

Somos muchas las que podemos trabajar más años y lo necesitamos, por sanidad mental y por un mayor bienestar económico. Cinco años más de ahorro y menos que pagar como pensión pueden significarnos pensiones 50% más altas. Dejémonos de galanterías y hagamos entre todos una reforma más justa para las mujeres.

Carta de Andrea Rotman  Directora AFP Cuprumal Mercurio

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