Al menos 31 personas murieron anoche y otras 50 resultaron heridas en dos atentados suicidas perpetrados en las ciudades Bagdad y en la provincia de Basora, al sur del país, cuya autoría ha sido asumida por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

Según una fuente del Ministerio de Interior, en Bagdad murieron 18 personas cuando un suicida al volante de un coche bomba se empotró contra un puesto de control en la zona meridional de Abu Dashir y, poco después, otro suicida detonó la carga de explosivos que portaba contra una comisaría cercana.

Entre las víctimas mortales hay tres agentes de Policía que formaban parte de la unidad encargada de gestionar este acceso a Bagdad. Este doble ataque causó además 20 heridos, según precisó la misma fuente, que indicó que varios vehículos y edificios resultaron dañados.

En el segundo atentado, en la provincia meridional de Basora, un suicida atacó con un coche cargado de artefactos explosivos un punto de control de las fuerzas de seguridad iraquíes, cerca del campo de petróleo de Al Ramila, aseveró la fuente policial. Al mismo tiempo, otro coche bomba explotó cerca de las instalaciones petroleras. En total, 13 personas fallecieron y 30 resultaron heridas.

En un breve comunicado, el Estado Islámico aseguró que el ataque de Dashir fue perpetrado por dos de sus combatientes identificados como Abu al Sahaba al Faluyi y Abu Yihlad al Yamili. En la nota, cuya veracidad no ha podido ser comprobada, el EI asegura que los hombres armados dispararon a los agentes de seguridad antes de detonar los explosivos.

La capital de Irak ha sido escenario de numerosos atentados recientemente. La ofensiva puesta en marcha por las fuerzas gubernamentales, que cuentan con el apoyo de las milicias chiíes, Irán y Estados Unidos sobre el terreno, ha logrado arrebatar territorios al grupo yihadista, pero no ha mermado su capacidad para atentar en la capital y en el norte de Irak.

/gap