Como ocurre habitualmente en el mundo de la diplomacia, durante fin de año los cancilleres reciben obsequios protocolares, que generalmente tienen relación con objetos locales o culturales de cada país.

Sin embargo, un regalo inusual fue el que recibió el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, durante la Navidad: Un reloj, de la marca suiza Longines, que en el mercado se vende a un costo promedio de $3.000.000.

Por esta razón, el canciller decidió acudir a la Contraloría para verificar si, dentro de la normativa, era adecuado recibir este donativo, ya que para él este era un objeto de un costo excesivo, afirmaron desde Cancillería.

Según la ley 18.575, la autoridad chilena puede aceptar “donativos oficiales y protocolares que autoriza la costumbre como manifestaciones de cortesía y buena educación”. Sin embargo, no existe un monto máximo para los obsequios protocolares, como sí se establece, por ejemplo, en Estados Unidos mediante un tope de 100 dólares.

En estos días el documento de la Contraloría fue entregado al canciller y determinó que, a su juicio, este regalo no puede considerarse un donativo de esta categoría ni tampoco cabe dentro de lo que autoriza la costumbre por su elevado costo comercial y por tratarse de un objeto de estricto uso personal.
Fuente: Emol.com

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