El TC debe pronunciarse hoy si le da o no luz verde a la “Ley de despenalización del aborto en tres causales específicas”, las que incluyen la enfermedad grave de la madre en el embarazo, la inviabilidad fetal al nacer y el embarazo producto de una violación. Todas situaciones graves y muy complejas, de gran sufrimiento para la mujer, que requieren una atención y cuidado especial tanto la madre como el niño que está en su vientre. En esta columna se analizan algunas controversias.

Primero, lo real es que esta ley es legalización y no a una despenalización del aborto, ya que proporciona el derecho a través de la prestación de salud, y abre la puerta a que en un futuro cercano se sumen otras causales. Es una situación muy compleja constatar que se apruebe una ley que afecta el primer derecho humano: la vida. Segundo, se intenta instalar criterios de inicio de la vida que no tienen fundamento biológico (formación del sistema nervioso central, visualización de órganos, etc). Lo cierto es que la vida inicia cambios continuos y permanentes desde la fecundación y ya antes de las tres semanas de gestación se identifican características en el desarrollo muy definidas, lo que se puede ver en libros de embriología básica.

Tercero, una polémica reciente es la objeción de conciencia. Se aprobó en la Comisión de Salud que solo podía ser ejercida por el médico tratante y no por los otros profesionales del equipo de salud. Esto es una discriminación inaceptable, que refleja la falta de comprensión de lo que significa un equipo de salud. Los profesionales que lo integran requieren respeto y valoración de su trabajo, el que es vital en la realización de un procedimiento de este tipo y que no puede ser realizado si atenta contra su conciencia personal.

Cuarto, no se aprobó respetar el ideario institucional y la libertad de algunas instituciones para no realizar en su interior procedimientos que atenten contra la vida de criaturas inocentes.

Esto no es aceptable ya que vulnera la libre voluntad de asociación de una organización en vista de principios que reúnen a sus integrantes. Lo que se debiera permitir, es que las instituciones deriven a los pacientes, de manera segura y estable. Nuestra red de salud UC Christus implementará este mecanismo, -que está presente en el proyecto de ley-, ya que reiteramos que no se realizarán abortos en nuestra institución. Hay que insistir en que aquí no se pone en riesgo la vida de una madre, si ella está en riesgo vital, obviamente que todo centro debe recibirla para entregarle el tratamiento que requiera. En nuestras dependencias siempre se va a cuidar la vida, desde la fecundación hasta la muerte natural, esa es nuestra vocación y compromiso.

Lo que realmente el país requiere es una verdadera ley de acompañamiento de la madre y del hijo, para proporcionar todo el apoyo de salud integral que ambos pacientes requieren. Un acompañamiento que le entregue apoyo, consuelo y atención médica de calidad. Esto lo que nuestra población más vulnerable merece, por lo que incorporar esta mirada de justicia y equidad es un requisito ético. 

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