En tanto, aún se encuentra pendiente de votación, el informe de la Comisión Investigadora del Sename, debido a que no hubo consenso en responsabilizar a autoridades por el mal manejo que desempeñaron al estar a cargo del organismo.

29 de junio de 2016, James Gaete Tamayo, tan sólo de tres años y quien permanecía en la Casa Nacional del Niño, entidad dependiente del Sename, murió, tras haber sido trasplantado de hígado y, luego, contraer una seguidilla de infecciones en ese centro que, en teoría, debía resguardarlo y cuidarlo. La causa de muerte fue una neumonía por un hongo conocido como Neumocistys Girovechy.

Sus padres, Ana María Tamayo Sepúlveda y Jaime Rodrigo Gaete Cortés, de acuerdo a los antecedentes a los que se tuvo acceso, presentarán una demanda civil por discriminación, amparados en la Ley Nº 20.609 –conocida como Ley Zamudio-por las actuaciones de profesionales del Hospital Luis Calvo Mackenna que terminaron por arriesgar la vida del pequeño y que, finalmente, lo llevó a su deceso.

A los días de nacido, los padres del menor, se comunicaron con una asistente social del Servicio de Salud de Antofagasta –su zona de origen y en la que viven-, quien les recomendó que hicieran una presentación al Juzgado de Familia de Antofagasta para que James Gaete fuera traslado al Hospital Luis Calvo Mackenna (en Santiago) para recibir la atención médica que requería.

Fue así como a los tres meses de vida, James arribó a Santiago y fue intervenido quirúrgicamente por una patología, aparentemente, existente en las vías biliares, realizado demasiado tarde y el menor necesitaba, a esas alturas, un trasplante de hígado –padecía una falla hepática conocida como hepatopatía crónica y atresia de vías biliares, es decir, los ductos a través de los cuales se elimina, normalmente la bilis, no se desarrollaron con normalidad. Cuando James tenía dos años, logró ser trasplantado.

Debido a la prolongada hospitalización durante el período de convalecencia y control posterior al trasplante y como los padres del pequeño aún no tenían autorización del Juzgado de Familia de Antofagasta para poder llevarlo a su casa, el Hospital llegó a un acuerdo con la Dirección Regional del Servicio Nacional de Menores Metropolitano y James fue trasladado a la Casa Nacional del Niño que depende del Sename.

Los martes, el menor James Gaete era llevado a controles médicos al Hospital Luis Calvo Mackenna. Sin embargo, a partir de diciembre de 2015, James comenzó a evidenciar problemas de salud y síntomas de rechazo agudo al trasplante hepático. El cuadro se fue agravando, pese a que se subió la dosis de medicamentos, porque el menor tenía dos infecciones contraídas, aparentemente, en la Casa Nacional del Niño y que lo obligaron a ser hospitalizado en reiteradas ocasiones.

¿Cuándo se produce la discriminación?

De acuerdo a la versión entregada por los padres del menor, en una de las hospitalizaciones, el personal médico les informó que James tenía un adenovirus, en otra internación se les dijo que tenía un rotavirus. Pero, a mediados de junio de 2016, el niño presentó una nueva infección contraída en la Casa Nacional del Niño, esta vez por un hongo, aparentemente, ubicado en la zona genital. Producto de la infección señalada fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Luis Calvo Mackenna.

Frente a esa situación, los padres de James relatan haber planteado la posibilidad de que se realizara un nuevo trasplante de hígado, sin embargo, los médicos trataron desecharon esa posibilidad.

El motivo de la demanda civil que se interpondrá dice relación con que, a juicio de los denunciantes, la calidad de la atención médica ofrecida a James fue, manifiestamente, inferior a la que se le habría ofrecido a un niño, sin la carga de discriminación asociada al hecho de estar bajo el cuidado del Sename por tener padres enfermos dependientes de drogas, pero en tratamiento, lo que les permitió dejar de consumir estupefacientes.

Los hechos que respaldan la acusación contra los profesionales del Hospital Luis Calvo Mackenna que resulten responsables, son los siguientes: 1.- La negativa inicial de los profesionales a incorporarlo al listado nacional de niños candidatos a trasplante hepático, 2.- La negativa a ofrecerle todas las intervenciones de cuidado post trasplante que sí se ofrecen a niños en similares condiciones como, por ejemplo, no se le trató de manera enérgica con todos los medicamentos que se usan, normalmente, en menores que presentan síntomas de rechazo agudo y crónico a un trasplante, 3.- No se le ofreció el tratamiento habitual de prevención de infecciones oportunas que recomiendan las normas de la sociedad chilena de trasplante hepático, específicamente, el medicamento Cotrimoxasol que se utiliza para prevenir infecciones por Neumocystis Girovenchy (hongo que suele infectar a niños trasplantados); 4.- Pese a presentar múltiples infecciones post trasplante y estar conscientes de que éstas se produjeron, porque James no estaba siendo adecuadamente cuidado en la Casa Nacional del Niño (del Sename), los profesionales del Hospital Luis Calvo Mackenna insistieron en enviarlo de vuelta en nueve ocasiones, a un centro insalubre, sin mantenerlo hospitalizado en el recinto médico hasta encontrar un lugar seguro al que derivarlo.

A estos cuatro puntos, se suma un quinto: Pese a que ya en noviembre de 2015, los profesionales del Hospital Luis Calvo Mackenna sabían que el trasplante hepático estaba siendo rechazado, no incorporaron al paciente en el listado nacional de niños susceptibles de re-trasplante hepático, asunto que resulta, especialmente, discriminador, si se considera que es habitual que un 30% de los niños sometidos a trasplante hepático deban someterse a un nuevo trasplante.

Querella previa por cuasidelito de homicidio

Hay que señalar que un mes después de ocurrida la muerte del menor de tres años, James Gaete, sus padres interpusieron una querella criminal (julio 2016) en contra de todos quienes resulten responsables, en calidad de autores, cómplices o encubridores por posible cuasidelito de homicidio en grado consumado, previsto y sancionado en el Artículo 490 N°1 del Código Penal, en relación con el Artículo 391 del mismo cuerpo legal, perpetrado en contra de James.

¿Dónde surge el eventual cuasidelito de homicidio? En la querella, los padres de James sostienen que “una vez verificado el lamentable fallecimiento de nuestro hijo, nos enteramos que varias de las auxiliares técnicas en enfermería que cuidaban a James, denunciaron a la prensa supuestas negligencias en la atención médica de nuestro hijo en la Casa Nacional del Niño. Posteriormente, conversamos con (Marcela Villalobos González y Katherine Medina Chávez), ambas técnicos en enfermería y empleadas de HQC que durante más de siete meses cuidaron a nuestro hijo, mientras se encontraba en la habitación con aislamiento de contacto en la Casa Nacional del Niño”.

En el recurso legal, los padres del menor advirtieron que “durante las conversaciones, las señoras Villalobos y Medina nos señalaron que la habitación asignada a James por el Sename no cumplía con ninguna de las exigencias mínimas que se esperan de una habitación, especialmente, habilitada y aislada para un paciente inmuno-suprimido de tres años. Conforme a lo sostenido por las señoras Villalobos y Medina, nunca se practicó en dicho cuarto lo que ellas denominan “aseo terminal”. Asimismo, como detalles de su relato nos aseguraron que los delantales que les proporcionaban no cumplían con las normas existentes, que las mascarillas no servían, que el aseo de la habitación estaba mal realizado (lo que promovía el contagio de enfermedades), que los pañales eran de muy mala calidad (sin gel, obligándolas a ponerle dos pañales a James) y que el niño requería de una mascarilla con mayor filtro”.

Agregan en el texto de la querella criminal que “ambas empleadas de la empresa HQC nos indicaron que las personas que suministraban a James los medicamentos prescritos, a saber funcionarios de la Casa Nacional del Niño del Sename, ni siquiera  se lavaban las manos antes de manipular los medicamentos y proporcionárselos a nuestro hijo: aparentemente, jamás habrían ocupado siquiera guantes”.

¿Y los resultados de la Comisión que investiga las denuncias al Sename?

En la jornada del lunes, se supone, que se votaría por completo el informe de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados que indaga las denuncias en contra del Servicio Nacional de Menores, debido a que entre el 1 de enero de 2005 y el 30 de julio de 2016, 243 menores del Sename  fallecieron -113 de ellos, tenían algún tipo de discapacidad- y, en total, fueron 1.313 las víctimas.

Lo paradójico es que los parlamentarios no lograron ponerse de acuerdo en varias materias y, entonces, el informe se tendrá que votar, en algunos puntos, este miércoles, mientras los menores, jóvenes y adultos mayores del Sename siguen esperando, porque mejoren sus condiciones de vida al interior de este recinto. Donde no hubo acuerdo fue en el tema de las responsabilidades individuales de las autoridades que tienen competencia en el trabajo del Servicio Nacional de Menores, como es el caso de José Antonio Gómez (ex Ministro de Justicia), Javiera Blanco (ex Ministra de Justicia), Marcela Labraña (ex directora del Sename) y Solange Huerta (actual directora del Sename).

El diputado, Ramón Farías (PPD), presidente de la comisión investigadora del Sename sostuvo en los medios de prensa que “evidentemente, la situación de los niños en Chile que hoy están en el Sename o en los organismos colaboradores, es compleja. Había un acuerdo entre todos los asesores, respecto a votar este informe completo, en general y, desgraciadamente, no se logró el consenso total. Al final, parece que algunos asesores no habían logrado comunicarles completamente a sus diputados cuáles eran algunas de las conclusiones, los detalles, ahí se perdieron”.

Entre algunos de los puntos en los que sí hubo consenso es en lo que dice relación con el hecho de que al interior del Sename, la violencia es sistemática, lo mismo ocurriría en las entidades dependientes del cuestionado organismo estatal. También se habla, aunque no todos están de acuerdo, en que la Presidenta Michelle Bachelet pida perdón públicamente, porque bajo su gestión, tampoco el Servicio Nacional de Menores ha mejorado, todo lo contrario.

Por Daisy Castillo Triviños para elmuro.cl

/psg