Hace unos días un informe de la Cepal y la OIT dieron a conocer un informe en el cual se indica que Chile fue el tercer país de América Latina en donde más creció el empleo por cuenta propia en 2016. Una cifra que vienen a corroborar los indicadores proporcionados por el INE en cuanto a la relevancia que están tomando los “independientes laborales” dentro de la economía nacional.

Consultado el investigador del IES profundizó en las implicancias de este proceso que enfrenta, ya como tendencia evidente, el mundo laboral chileno.

-Que Chile sea el tercer país de la región en donde más crece el empleo propio, ¿es señal de qué?

-Más que el empleo por cuenta propia, las señales se explican mejor analizando otros factores al mismo tiempo. Actualmente en Chile, el grupo de los trabajadores por cuenta propia se conforma en su mayoría por quienes emprenden por necesidad. Se trata de personas que no pueden conseguir trabajo, o bien pueden acceder a un trabajo cuyo salario es más bajo, razón por la que buscan estas alternativas como una solución temporal. En definitiva, nuestras cifras de empleo son una señal de precarización laboral.

-¿Qué es lo más grave o preocupante de esta situación?

-En lo más inmediato, obviamente significa tener familias con ingresos más bajos, personas con trabajos inestables y sin protección legal. Muchos de estos trabajadores dejan de cotizar, lo que supone un problema en sus futuras pensiones por las lagunas previsionales (por lo mismo, no es menos importante lo prolongado de esta situación). Gran parte incluso se desempeña en trabajos informales, expuestos a otro tipo de problemas. Como es evidente, esto también aumenta la desigualdad dentro del país, ya que las familias más vulnerables se ven afectadas con esta situación porque no sólo no tienen capacidad para ahorrar; incluso deben endeudarse para sobrellevar su costo de vida. Quizá lo más preocupante sea el poco interés que muestran las autoridades al momento de enfrentarse al tema. Después de todo, para el gobierno de turno es más importante destacar la resiliencia del empleo antes que la calidad del mismo.

-¿Es fácil o complejo que esa masa laboral independiente regrese en el futuro cercano a la empleabilidad más formal?

-Primero que todo, es importante señalar que no toda esta masa laboral independiente es informal, no son grupos que se identifiquen en un 100%. Dicho eso, no es fácil responder la pregunta, en parte porque la incertidumbre que existe hoy en día en materia laboral se explica tanto por elementos transitorios como permanentes. Por una parte, el desempeño económico de Chile ha sido bajo en el último tiempo, pero es algo que se podría revertir en un futuro cercano. Por otro lado, es esperable que la reforma tributaria y la reforma laboral afecten en algún sentido el nivel de empleo (su tasa natural) y su rigidez.

Diagnósticos incompletos

-Usted ha criticado algunos planteamientos laborales de los precandidatos presidenciales, como el de Beatriz Sánchez por enfocarse de manera preferente en cuestiones sindicales…

En su hoja de ruta, Beatriz Sánchez le dedica muy poco espacio a los temas laborales, y lo aborda sólo desde la negociación colectiva. Más que el detalle, lo importante es notar los supuestos sobre los que descansa su diagnóstico, donde pareciera reducir los problemas del trabajo en Chile a su sindicalización, abuso y explotación. En la propuesta de la precandidata del Frente Amplio hay un sesgo por quienes ya están trabajando y están mejor calificados. No existe mención respecto al grupo que hemos identificado en esta entrevista, por ejemplo. En su programa quedaron invisibles los trabajadores por cuenta propia, los informales o la mano de obra menos calificada, algo que claramente es reprochable para quien pretende representar a los sectores más vulnerables de la sociedad.

-¿Es difícil encontrar ideas interesantes en materia laboral desde el mundo de la izquierda?

-No creo que las ideas interesantes en esta materia sean capital exclusivo de un sector político. El problema, más allá de la afinidad, es la simplificación de un área al reducirla a un problema específico. Quizás en el mundo de izquierda exista el riesgo de reducirlo a la sindicalización, así como en la derecha el riesgo ha sido históricamente el de reducirlo al crecimiento económico. En ambos casos el diagnóstico es incompleto.

-¿Y qué ha visto en la derecha? ¿Hay ahí ideas interesantes o propuestas novedosas? 

-En las tres precandidaturas de Chile Vamos parece estar al menos la noción de que hay más aristas involucradas. Todos parecen estar conscientes de la relevancia de la capacitación, mejor adaptabilidad en los horarios y compatibilidad con otras actividades. Algunos destacan la necesidad, por ejemplo, de una mayor inserción laboral femenina. Quizás el mayor desafío de los candidatos de derecha sea cuestionarse por qué algunas recetas anteriores no han funcionado, y qué sería lo novedoso en esta oportunidad.

Lo más potente sería que el ganador de la primaria observe y sepa incluir las propuestas de los otros precandidatos del sector. Esto no sólo porque en esta materia muestren una valiosa complementariedad, sino que también sería una señal de liderazgo y unidad para la siguiente etapa.

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