Varios han ninguneado esta Copa Confederaciones. Menester recordar que Chile nunca jugó antes este torneo por una razón muy simple: nunca tuvo derecho a jugarla. Jamás. Porque para estar ahí había que ser campeón de América. Y la selección nacional jamás había conseguido ese registro.

Esta, la mejor generación de la historia aunque a muchos les irrite, tiene esta marca y muchas más.

Antes este tipo de partidos, el debut de la Confederaciones contra Camerún, Chile lo perdía. Esta película la vimos muchas veces, pero con diferente final. La Roja dominando de par en par, prácticamente en todos los aspectos del juego, con variadas ocasiones de gol desperdiciadas, hasta que sorprendían al equipo mal parado, te hacían un gol y te marchabas con los brazos abajo. Esta vez el equipo insistió, decayó en el segundo tiempo, supo rearmarse y le sacó lustre a los superclase que tiene para ganarlo con autoridad.

Entró a la cancha sin Bravo en la puerta y sin Sánchez arriba, dos de los jugadores más relevantes en lo individual y colectivo. Sin ellos Chile jugó un primer tiempo de alto vuelo. Isla y Fuenzalida se tomaron la franja derecha. Eduardo Vargas, como siempre, volvió a recuperar su nivel cuando viste la nacional, Arturo Vidal se recogió para que lo persiguieran muy lejos y dejar una zona libre.

En el segundo tiempo Chile perdió la pelota. Alexis y Valencia reforzaron los costados, pero creo que el ingreso de Francisco Silva fue fundamental. Cerró de inmediato la compuerta que insinuaba Camerún para hacerse dueño del pleito.

Chile lo gana con alguna dosis de angustia, porque a diez del final estaban cero a cero. Pero era un marcador engañoso. Hasta el 2-0 es mezquino. Se ganó con total justicia.

Habrá que revisar en el desarrollo del tiempo cómo funciona el VAR, el video de asistencia para las jugadas cuestionadas. No volverse locos cuando te anulan un gol dudoso, como a Vargas en el primer tiempo, o cuando te validan uno previamente anulado, como a Vargas en el segundo.

Ayuda cuando un iluminado Alexis mete un pase gol soberbio. Ayuda cuando el mejor volante del mundo juega para tu país, como Arturo Vidal. Ayuda cuando Eduardo Vargas muestra por Chile un nivel superlativo.

Un 18 de junio del 2014, Chile le ganó a España por 2-0 en el estadio Maracaná. Un 18 de junio del 2016, Chile goleó a México por 7-0 en la Copa América Centenario. Un 18 de junio del 2017, Chile derrotó a Camerún en el primer partido de la Copa Confederaciones donde llegó por ser campeón de América. Todo con la mejor generación de la historia. A la que aún le resta tiempo por jugar.

Columna de Cristián Arcos para As Chile

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