“Esto no es para timoratos, no es para quienes se dejan amedrentar con los resultados que quieren pautear las encuestas”. El lunes pasado la senadora Carolina Goic despertó con una mala noticia. Su nombre figuraba con un 1% entre las preferencias presidenciales de la medición semanal de la encuesta Cadem. Desde su proclamación en marzo como abanderada presidencial DC, su mejor performance en dicho sondeo fue de 3%. El escenario de caída en Cadem fue un ingrediente adicional a lo mostrado hace dos semanas por la encuesta CEP, donde Goic, después de tres meses como candidata presidencial solo bordeaba el 2%. “No estamos en función de las encuestas, esto es igual que si con el informe meteorológico del día se quiera pronosticar si va a llover el 19 de noviembre. Esta es una carrera larga”, fue la continuación de su respuesta el lunes pasado. Su contendor en el oficialismo, Alejandro Guillier, también ha criticado los sondeos. “Cuando tú eres candidato y una empresa consultora te dice que tienes el 13%, otra que tienes el 15% y otra el 21%, queda claro que ninguna sabe lo que está midiendo y que están respondiendo a intereses corporativos para subir, bajar, generar sensaciones”, dijo el 2 de junio pasado.

Más allá de estas dudas, el revuelto clima político que se vive a seis meses de la elección presidencial de noviembre, ha instalado una cuota de incertidumbre sobre la capacidad de estos estudios de anticipar lo que está ocurriendo en el ánimo de los chilenos. Eduardo Engel lo escribió en una columna en La Tercera hace dos semanas. “Algo no calza al comparar las encuestas de Adimark y el CEP que conocimos esta semana. La primera da un 21% de las preferencias para Guillier; la segunda, solo un 13%. (…) Las diferencias anteriores son demasiado grandes si se considera que las dos encuestas reportan un margen de error de un 3%”, afirmó. En el mundo, las encuestas no pasan por su mejor momento tras sus fallos en las predicciones del Brexit, el referéndum en Colombia o la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Aunque, dicen que con Emmanuel Macron en Francia y Theresa May en Gran Bretaña no se equivocaron. ¿Qué pasará en Chile?

El oráculo

“En la foto de marzo, quien está arriba termina ganando la elección”, decía un experto en encuestas en los primeros meses de 2016. La afirmación se sustentaba en una realidad: desde el retorno de la democracia, quien lideraba los sondeos un año antes de los comicios, terminó cruzándose la banda presidencial. Y en eso, la encuesta CEP siempre mostró un carácter predictivo, lo que la convertía en el “oráculo”. Estas afirmaciones se sustentaban en otra argumentación: el electorado chileno era estable.

En 2013 se agregó el factor del voto voluntario que se estrenó en una elección presidencial ese año, pero con una Michelle Bachelet que sin lugar a dudas terminaría en La Moneda. No importaba la metodología, o el tipo de encuesta, todas las mediciones le daban una abultada ventaja que se convirtió en realidad aunque con otro elemento: un alto abstencionismo.

Ahora el escenario es “líquido”, dicen los analistas políticos. No hay un candidato que se despegue del resto, y el alto nivel de quienes no saben o no responden por una preferencia ha instalado una completa incertidumbre.

Ricardo González, coordinador de Opinión Pública del CEP, le agregó otro problema al presentar los resultados de la medición de abril-mayo. “En escenarios políticos como el actual, donde las cosas van cambiando rápido, para nosotros hacer una encuesta como esta, que toma tiempo, es difícil acomodar cambios que pasan rápido, sobre todo los que ocurren durante el terreno”, afirmó González, consultado por la irrupción de la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, quien en menos de dos meses apareció como tercera alternativa en todos los sondeos.

“Cada vez está siendo menor el impacto de la CEP. Antes era solitaria y ahora hay tantas encuestas que no entrega novedades”, dice por otra parte el experto electoral ex PPD, Pepe Auth, quien cree que la medición CEP es cada vez menos predictiva. Auth apunta a la fuerte competencia que enfrenta el CEP en el clima de opinión electoral: la instalación de un escenario tan incierto le ha dado realce a otros sondeos como la semanal Cadem y la mensual Adimark, ambas telefónicas, a diferencia de la CEP que es presencial.

Para el columnista de La Tercera Gonzalo Cordero no son encuestas comparables, por su metodología, pero sí ayudan a obtener un panorama general. “No se puede comparar la encuesta telefónica con la encuesta de terreno. Las encuestas telefónicas son muy valiosas para medir tendencias”, dice, y agrega: “La CEP es cara a cara, con mayor profundidad territorial. Uno la puede mirar como una foto. Y esa foto, en sí misma, es más viable y tiene más nivel de certeza, y es más predictiva”.

Clima y tendencias

Un factor clave que explicaría las diferencias entre encuestas: la metodología (ver recuadros página 3). Engel reparó que si en la Adimark Guillier marca 21%, en la CEP obtenía “solo un 13%”, pero otra diferencia relevante se da respecto a Beatriz Sánchez: Adimark le da 11% y la CEP un 4,8% en sus últimas entregas. No solo cambia la metodología (telefónica versus terreno), las preguntas también son distintas. Mientras CEP pregunta “¿quién le gustaría a usted que fuera el próximo Presidente de Chile?”, Adimark le agrega “si las elecciones presidenciales fueran el próximo domingo”. Ambas, además de Cadem, preguntan preferencia, aún no preguntan por intención de voto.

Para Roberto Méndez, de Adimark, más allá de las metodologías y más que hacer predicciones, lo importante son las tendencias. Además minimiza las diferencias entre los sondeos y más bien reconoce coincidencias entre los tres principales. “Si uno toma el último año, por ejemplo, han sido extraordinariamente convergente y parecidas. Aparecen diferencias por la metodología, por la fecha, pero en el orden de las preferencias el primer lugar de Piñera, la aparición de Guillier en el mes de septiembre, luego la aparición de Beatriz Sánchez en el mes de marzo, todo eso ha sido unánimemente mostrado por todas las encuestas”, señala.

El diputado Auth coincide con que las tendencias instaladas son reales y agrega que ninguna ha hecho aún pregunta cerrada con alternativas. “Si tú hicieras pregunta cerrada hoy día, esa proporción de 40% que no responde se reduciría a 20% y entregaría una fotografía más cercana a lo que va a ocurrir”. Es decir, las encuestas arrojan la fotografía del momento. “Si las elecciones fueran este domingo, ese sería el resultado”, dice otro experto consultado. Quizás el problema principal, y ahí coinciden todos, es que con voto voluntario las encuestas no pueden discriminar fehacientemente entre quienes va a ir a votar y quienes no.

Diferencias metodológicas

La ventaja del cara a cara

Por años, los sondeos del Centro de Estudios Públicos han sido reconocidos como los más serios y certeros del país, valorándose especialmente su metodología de trabajo. La del CEP es una de las pocas encuestas que recurren a entrevistas individuales y cara a cara como instrumento de recolección de datos. A esto se suma un tamaño considerable de la muestra y un amplio trabajo de campo. Por ejemplo, en el último sondeo, correspondiente a abril-mayo de 2017, se entrevistaron 1.481 personas en un plazo poco menor a un mes. El universo, además, considera a población mayor de edad tanto de sectores urbanos como rurales, solo excluyéndose a Isla de Pascua. No se utilizaron reemplazos y el nivel de respuesta con sujetos originales fue del 79%.

Series semanales

La encuesta Plaza Pública de Cadem ha ido ganando espacio gracias a la periodicidad semanal de sus mediciones. Pese a que se cuestiona su metodología y el tamaño de la muestra (unos 700 casos semanales), desde la firma destacan que realizan un trabajo previo para definir un marco muestral considerando el peso real que tienen las comunas. El método de recolección de datos pasa por un mix de entrevistas telefónicas y cara a cara en distintos puntos de afluencia de público. Estos factores, aseguran, permiten mejorar la representatividad de los sondeos. Y a raíz de la caída en la participación de las redes fijas de telefonía frente a las móviles, evalúan la forma de transitar hacia entrevistas telefónicas llamando a números celulares.

Incorporan a celulares

Adimark utiliza un mix muestral que considera entrevistas telefónicas a contactos en números de red fija y llamados a celulares. Su serie de sondeos políticos, además, tiene una periodicidad mensual y su muestra busca siempre superar los mil casos.
Su trabajo de campo, al igual que la CEP, es por lo general poco menos de un mes, pero su universo se limita a mayores de edad residentes únicamente en los principales centros urbanos del país.

En un futuro, están trabajando para implementar incorporar a internet como medio de recolección de datos, una tendencia que ha ido ganando terreno en países como Francia. Además, dicen que van a empezar a publicar las tasas de respuestas, como una forma de mejorar la transparencia de su ficha técnica.

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