Hace exactamente una semana el senador y candidato presidencial del PS, PPD, PR y PC, Alejandro Guillier,presentó sus bases programáticas. En uno de los párrafos del texto de 129 páginas se sugería terminar con la libre flotación del precio del dólar lo que generó una serie de críticas. Sin embargo, el jefe programático del candidato, Osvaldo Rosales, dijo que se debía a un error y que “se coló” en el documento.

Lo cierto, es que la propuesta sigue dando de qué hablar. A través de una columna titulada “el otro tema que se le ‘coló’ a Guillier” publicada ayer en La Tercera, el ex subdirector de la Secom, Carlos Correa Bau, dejaba en evidencia otro “polémico” anuncio. “Una lectura detallada del capítulo sobre medios de comunicación de su programa arroja dos puntos que llaman la atención”, comienza diciendo el ingeniero civil haciendo alusión a lo que se expresa en el capítulo I, punto número 7  “Medios de comunicación: Democracia de las comunicaciones” . Ahí se propone la creación de un “defensor de las audiencias” con el fin de “evaluar el funcionamiento de los medios, capacitar a las audiencias sobre sus derechos frente a los abusos de las grandes cadenas mediales y representar su defensa frente a determinados casos”. Correa lo interpreta como “una especie de Gran Hermano que por el bien de los que consumen medios de comunicación, podría decidir qué está bien y qué está mal”.

La iniciativa de Guillier sobre el “defensor de audiencias” es una figura que se usa en Ecuador desde el 2014, y que lo establece el artículo 73 de la ley orgánica de Comunicación de ese país. Esa medida se creó con el fin de que estos sean “mediadores” entre las audiencias y los medios televisivos, radiales e impresos. Incluso, en ese país pueden proponer temas a tratar en los medios de comunicación.

El presidente de la Asociación Nacional de Prensa (ANP), Ricardo Hepp, dice que “el defensor de las audiencias existe en varios países, pero lo importante es conocer qué objetivos específicos propone el candidato Alejandro Guillier. Un párrafo en el marco de sus Bases Programáticas, es poco para conocer los alcances” y agrega que “su aplicación en otros países, como Ecuador, revela que no ha sido un instrumento que respete la libertad de expresión. Uno se pregunta: ¿quién y cómo se evaluará el funcionamiento de los medios? y ¿a qué supuestos abusos de las “grandes cadenas” se refiere? En la prensa escrita funciona con éxito un instrumento de autorregulación ética, al que pueden acudir los lectores cuando sienten que un medio apela a malas prácticas o comete abusos”.

Además el candidato presidencial dice que el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) es un “órgano autónomo, de rango constitucional”, pero que no se “ajusta cabalmente al pluralismo de nuestra sociedad”, es por eso que “buscaremos que su composición se ajuste más a esa realidad y menos al sistema binominal, que ya no está con nosotros”. Así se propone asignar al Consejo dos funciones: “desarrollo de una política fomento a través de fondos concursables y asignación de frecuencias de radiodifusión sonora y de televisión” y agrega que “actualmente las concesiones de radio son entregadas por la Subsecretaría de Telecomunicaciones, según criterios únicamente técnicos y siempre a privados”.

Pero también se propone una “profundización de la ley larga de Televisión Nacional, hoy en tramitación, en el Senado, buscando aprobar elementos que pluralicen su directorio binominal y reemplacen el financiamiento privado por uno estatal y permanente, además de fortalecer el carácter público del canal”.

Correa sostiene que “el peligro es evidente para la libertad de expresión, en especial en tiempos que surgen nuevos medios digitales y que el periodismo se ha vuelto más extremo con los poderosos” y argumenta que “con la capacidad de controlar a quien se le otorga con la frecuencia o no, o el defensor de las audiencias actuando sobre los medios y reporteros cuando considere que un reportaje no es bueno, o mediante el poder de los políticos al tener un canal cautivo, es un retroceso enorme en la tradición de la centroizquierda de respeto profundo a la libertad de prensa”.

Sin embargo, Hepp dice que “existen muchos medios digitales y algunos de prestigio, que trabajan con respeto por la libertad de prensa” y añade que “creo que a lo que se refiere el señor Correa es a la creciente presencia de ciertas redes sociales, que entregan información sin respaldo y a veces con un lenguaje soez”. Además agrega que “todos debemos proteger la libertad de expresión, que no sólo es una libertad que beneficia a los periodistas y a los medios, sino una libertad para toda la sociedad. La idea es que cada uno lea el medio que más confianza le brinde y no lo que terceros quieren que lea. El periodismo requiere una estricta formación ética para evitar los abusos”.

Por Carmen Novoa V. para ellibero.cl

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