Durante la larga y mortal agonía de la Universidad Arcis, el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, siguió con especial interés todo el proceso de la “enfermedad”, y estuvo disponible para prestar la ayuda posible a los “deudos” afectados.

Esa ayuda se tradujo en que tan pronto la ministra de Educación, Adriana Delpiano, anunció el 5 de diciembre que se nombraría un administrador de cierre de la Arcis porque “no es sustentable en el tiempo”, Vivaldi de inmediato se mostró partidario de recibir a los 400 alumnos abandonados por la quebrada casa de estudios.

“La Universidad de Chile nunca ha estado en contra de ser parte de las soluciones y, si en este caso nosotros podemos ayudar, vamos a ayudar. Sin lugar a dudas, que aquí y en otros momentos en lo que podamos ayudar lo vamos a hacer”, dijo el rector de la Universidad de Chile ese mismo día.

Incluso, en medio de los “funerales” de la Arcis, Ennio Vivaldi dijo estar disponible para comprar la “herencia” más importante que dejaba la universidad: la sede principal de Huérfanos 1710, y el edificio de la calle Riquelme 240, en Santiago Centro.

Los edificios los necesitaba para albergar el Instituto de Asuntos Públicos (INAP), cuyos estudiantes acusaban desde hacía tiempo problemas de infraestructura. “Nosotros necesitábamos una sede para los estudiantes del INAP y ese edificio sería muy adecuado  para ese fin, y eso obviamente es así”, dijo Vivaldi el 5 de diciembre pasado.

La ministra Delpiano también estuvo de acuerdo con dicha transacción, ya que “en la medida que esas tres partes coincidan en las bondades de hacer esta venta, nosotros estamos interesados y soluciona un problema que se arrastra por mucho tiempo en la Universidad de Chile”.

La U. de Chile pagó en efectivo $2.634 millones por dos edificios de la U. Arcis

Tres semanas después, el 30 de diciembre de 2016, el rector concretó dicha compra a través de la escritura de compraventa firmada en la notaría de María Soledad Santos Muñoz, de la calle Agustinas, en Santiago, según el documento que se tuvo a la vista.

En la transacción, la Universidad de Chile estuvo representada por su rector Ennio Vivaldi, quien debió estampar con su firma la compra por 100.000 UF ($2.634 millones o US$4 millones) por los edificios de Huérfanos y Riquelme.

En el inciso Octavo de la compraventa, se señala que la “Universidad de Arte y Ciencias Sociales Arcis”, debidamente representada, vende, cede y transfiere a Universidad de Chile, quien, debidamente representada por don Ennio Augusto Vivaldi Véjar, ya individualizado, compra, acepta y adquiere para sí los inmuebles singularizados en la cláusula primera del presente instrumento”.

El acápite Noveno establece que “el precio de la compraventa es la cantidad equivalente en moneda nacional a cien mil unidades de fomento, que a esta fecha asciende a dos mil seiscientos treinta y cuatro millones setecientos trece mil pesos, que el segundo comprador (U. de Chile) paga en este acto, al contado y en dinero efectivo al segundo vendedor (Arcis), declarando éste último, a través de su representante, haberlo recibido a su entera satisfacción”.

La compra no pasó por el Senado Universitario

Dicha compra, sin embargo, ha generado polémica al interior de la casa de estudios debido a la decisión del rector Vivaldi de no someterla a aprobación del Senado Universitario, que es órgano colegiado que se refiere a las normas de “carácter general relativas a las políticas y planes de desarrollo de la universidad”.

Entre otras funciones, el Senado debe visar el proyecto de presupuesto anual de la universidad, los endeudamientos, la enajenación o gravamen de activos de la Casa de Bello y la contratación y suscripción de empréstitos y obligaciones financieras.

Pero como la compra fue hecha al contado y la universidad no se endeudó, no debió contar con la aprobación del Senado Universitario, según explican a este diario miembros de dicho organismo.

Al ser consultado al respecto, el ex rector de la Universidad de Chile, Luis Riveros, explica que el rol del Senado es “mirar el desarrollo estratégico de la universidad. Es decir, tiene que considerar esta mirada de futuro y todas las medidas que el gobierno universitario tenga desde esa perspectiva. Por esa razón, un proyecto como la compra de una propiedad para instalar una unidad de la universidad debiese ser considerado por el Senado”.

Para Riveros, “el tema es el procedimiento, y que se debió considerar la opinión del Senado, que seguramente habría sido favorable, pero desde el punto de vista procedimental hay que mantener las formas”.

Las críticas de Vivaldi a la Universidad del Mar

Pero si Vivaldi ha sido generoso en la ayuda prestada a la U. Arcis, con la Universidad del Mar, que padeció una similar quiebra, tuvo una reacción diferente, ya que le hizo duras críticas a dicho proyecto educativo.

En una entrevista en la revista Punto Final, el 10 de julio de 2014, el recién asumido rector Vivaldi aseguró que la Universidad del Mar “falló en forma lamentable e hizo que cayeran muchos dogmas. Desde luego, el que sostiene que lo privado y la libre competencia son garantía de que todo marcha bien. El ejemplo demostró que no siempre es así. Existe una necesidad ineludible de fiscalizar para evitar los endeudamientos en que debe incurrir la gente modesta para estudiar, endeudamientos que finalmente resultan inútiles debido a la mala calidad de la formación impartida. Hay toda una configuración de vicios y abusos que explotó en las manifestaciones callejeras y en las gigantescas movilizaciones de esos años”.

Por Uziel Gómez Padrón para ellibero.cl

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