Aunque nos parezca una de las sensaciones más terribles de la vida, el dolor tiene una función. Si no estuviera ahí, el organismo no recibiría ningún mensaje que nos alertara de que una zona del cuerpo se encuentra en peligro o no está funcionando como debería.

Quienes sufren la rara afección de la analgesia congénita saben que no sentir dolor ante un simple corte puede acabar con su vida por el riesgo de morir desangrado. En el lado opuesto, cuando el dolor es demasiado intenso o duradero se convierte en innecesario y prescindible.

El sistema público sanitario británico (NHS) ha publicado una lista con las peores torturas que nuestro cerebro puede llegar a sentir. Desde virus a enfermedades, pasando por consecuencias derivadas de accidentes, quienes han sufrido estas sensaciones suelen asegurar que hubieran prescindido voluntariamente de la experiencia.

Herpes zóster

Conocido coloquialmente como culebrilla o como fuego de San Antonio (un nombre muy ilustrativo), se trata de una afección que aparece tras la reactivación del virus latente de la varicela. Después de contraer esta enfermedad típica de la infancia, el virus permanece aún en el cuerpo. Puede no causar problemas, pero según vamos envejeciendo existen más posibilidades de que emerja. De hecho, toda persona que haya contraído en algún momento de su vida la varicela tiene el riesgo de desarrollarlo, sobre todo los individuos aquejados de una depresión inmunológica.

Basta un pequeño roce con las pequeñas ampollas que aparecen en ciertas zonas de la piel, o una leve brisa, para que una sensación de tremendo escozor aparezca en el cuerpo. Otro problema añadido que tiene el herpes zóster es que afecta a los nervios periféricos, pudiéndose presentar diferentes complicaciones, entre los que se hallan la parálisis motora, la parálisis facial o hasta la insuficiencia respiratoria.

El tratamiento es sobre todo paliativo, a través de analgésicos, y las personas que lo superan pueden tener como secuela una neuralgia postherpética: una sensación de dolor crónico que dura desde varias semanas hasta años.

Cefalea en racimos

El NHS describe el dolor de la cefalea en racimos como un parto sin analgésicos que aparece varias veces al día durante 10 semanas. Wikipedia lo ilustra como “uno de los dolores más intensos que puede afectar a un ser humano”.

Se caracteriza por un dolor súbito, severo, punzante de gran intensidad, siempre en el mismo lado de la cabeza, distribuido en la zona del nervio trigémino, acompañado de síntomas como lagrimeo, taponamento nasal, inflamación y enrojecimiento del párpado y de la zona contigua al ojo.

Las crisis aparecen cada cierto tiempo y suelen tener una periodicidad recurrente que puede ir desde uno a cada cuatro años.

Hernia discal

Una gran parte de la población sufre de dolores de espalda. Si estos están causados por una lesión que deriva en una hernia de disco, la sensación puede acabar siendo tremendamente cortante y aguda, localizándose en algún punto, desde el cuello hasta la zona lumbar, y pudiendo repercutir en las articulaciones, sobre todo en las piernas.

Síntomas como entumecimiento, hormigueo y debilidad en los músculos pueden estar indicando una situación particularmente grave.

Cólico nefrítico

La principal causa de esta dolencia es la presencia de un cálculo renal. Una piedra en los riñones puede producir un dolor con importantes picos, parecidos a espasmos, localizado en la zona lumbar, en el abdomen o en la ingle que puede permanecer durante horas en periodos intermitentes.

La expulsión del cálculo o su eliminación por medios médicos conlleva la supresión de tan terrible sensación. Es necesario recurrir hasta entonces a medicamentos que la mitiguen como el metamizol, el ibuprofeno, el dexketoprofeno o el diclofenaco que en crisis muy intensas serán aplicados por via intramuscular o venosa.

Algodistrofia

El síndrome de dolor regional complejo es un dolor crónico que puede afectar a cualquier área del cuerpo, si bien suele aparecer en brazos, piernas, manos y pies.

Se manifiesta también con hinchazón y cambios en el color en la piel. Lo más característico, es que el dolor que el paciente siente resulta desproporcionado en función de la lesión en los tejidos o los huesos que lo ha causado originalmente.

No existe cura para la algodistrofia y la medicina no tiene tampoco una explicación para este padecimiento. El enfoque principal se basa en aliviar los síntomas y ayudar a las personas con el síndrome a llevar una vida lo más normal posible.

Pancreatitis

La terrible sensación en el abdomen causada por la pancreatitis aguda es similar y fácil de confundir con la de la colecistitis (la inflamación de la vesícula biliar debida a cálculos). Esta enfermedad acaba siendo una emergencia médica que requiere tratamiento y control urgente de una dolencias que son constantes y que suelen empeorar cuando el paciente se acuesta boca arriba. El dolor puede propagarse e irradiar también a la espalda o debajo del omóplato izquierdo.

Gota

Se trata de la manifestación más dolorosa que existe de la artritis, localizada en el dedo gordo del pie, causa una insoportable sensación así como un enrojecimiento en dicha zona. La causa se debe a la acumulación de cristales de urato monosódico.

Una dieta inadecuada con alimentos ricos en purinas (carnes rojas, vísceras, pescado azul o marisco) o a una disminución de la capacidad por parte del riñón de eliminar el ácido úrico son los principales motivos que conducen al padecimiento de la gota. Los ataques de esta enfermedad duran hasta 10 días y si son recurrentes, pueden generar un daño permanente en la articulación.

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