Tiene como objetivo conseguir que el PH de la sangre alcance y mantenga un nivel óptimo de alcalinidad· Ayuda a prevenir la obesidad, el envejecimiento prematuro y la aparición de varias enfermedades

“Donde existe oxígeno y alcalinidad no puede existir desequilibrio ni enfermedad”, afirmaba Otto Warburg, premio Nobel de medicina, en la década del treinta. La dieta alcalina tiene como objetivo conseguir que el PH de la sangre alcance y mantenga un nivel óptimo de alcalinidad de entre 7.35 y 7.45, nivel en el cual las reacciones químicas y los procesos metabólicos se optimizan y permiten una mayor oxigenación a nivel celular.

Cuando el PH está fuera del estado de equilibrio desciende el oxígeno, por lo que las células respiran en un ambiente sin oxígeno de anaerobiosis y se alteran sus procesos metabólicos fisiológicos. Para que se produzcan las reacciones metabólicas celulares en nuestro organismo, es indispensable la presencia del oxígeno.

¿Cómo lograr este equilibrio?

Para lograr mantener este equilibrio fisiológico celular es fundamental llevar adelante dietas que incluyan un 80% de alimentos alcalinos y un 20% de alimentos ácidos. Esto requiere modificar hábitos alimentarios, necesarios para mantenernos sanos.

Cuando se ingieren alimentos mayormente ácidos el organismo trata de compensar ese desequilibrio de su PH. Para ello, recurre a reservas alcalinas, las que neutralizan la carga ácida sacrificando bases minerales, calcio, magnesio y potasio depositados –principalmente- en los huesos, articulaciones y dientes. De esta manera, nuestro cuerpo pierde minerales y calcio. La saturación de la acidez en el organismo produce las condiciones para el desarrollo del envejecimiento prematuro, enfermedades degenerativas, obesidad y osteoporosis, entre otras.

¿Qué debo comer para seguir una dieta alcalina?

Un 80% de alimentos alcalinos:

* Vegetales de hojas: contienen clorofila, una sustancia altamente alcalinizante. Son la espinaca, el berro, el coliflor, el tomate, la remolacha, la zanahoria, los espárragos, el apio, la cebolla y el choclo, entre otros.

* Frutas: como el limón, la manzana, el melón, las uvas y las peras, entre otras.

* Frutos secos: como las almendras, las castañas y las avellanas.

* Otros alimentos: son ideales para este tipo de dietas las semillas, los quesos vegetales como el tofu, las leches de cabra (no de vaca) y de soja, el té verde, de jengibre y la miel, entre otros.

* Agua: es portadora de oxígeno. Para aumentar su alcalinidad, se aconseja agregar limón: esta fruta, cuando se metaboliza, tiene efecto alcalino y es uno de los más potentes alcalinizantes del PH sanguíneo.

Solo un 20% de alimentos ácidos:

* Los alimentos refinados como el azúcar blanca, la sal blanca, el arroz blanco y las harinas refinadas se consideran acidificantes en mayor grado.

* Luego, le siguen los edulcorantes sintéticos, el alcohol, el café, los alimentos envasados y enlatados (contienen conservantes). Es importante destacar que cuanto más procesados son los alimentos, mas acidifican el PH sanguíneo.

* Por su parte, las proteínas de origen animal -cuando se ingieren en exceso- aumentan la acidez, ya que contienen elevada cantidad de ácido fosfórico. Lo mismo sucede con las bebidas gaseosas.

La salud es un estado de equilibrio que nuestro organismo trata de mantener a través de sus mecanismos de regulación fisiológicos, por lo que la alimentación influye directamente en la nutrición celular. El sobrepeso, el sedentarismo, el estrés, el cigarrillo y el alcohol tienen una relación directa con la enfermedad. Por eso, es importante tomar conciencia de la necesidad de cuidar nuestro cuerpo, y de recordar siempre que “somos lo que comemos”.

Por la doctora Silvia Vergara, médica endocrinóloga y especialista en medicina estética, directora médica de M&E Urbano Buenos Aires.

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