El sorpresivo anuncio de la Tesorería General de la República de que durante 2016 los ingresos tributarios de las empresas cayeron en -0,8%, pese a que aumentaron los impuestos de 22,5% a 24% en el mismo período, generó el primer round entre el nuevo presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte, y el gobierno, y dejó al descubierto que la reforma tributaria no está recaudando lo prometido por la Presidenta Michelle Bachelet.

Si en 2015 las empresas aportaron US$10.826 millones, el año pasado el monto cayó a US$10.734 millones, es decir, US$92 millones menos. En cambio, las grandes mineras subieron en 2% sus aportes al fisco, ya que pasaron de US$549 millones a $560 millones.

“El primer mito derribado: que más impuesto a las empresas implicaba mayor recaudación”, dijo enfático Larraín tras conocer la información de la operación Renta, mensaje que repitió ayer en su cuenta de Twitter: “Evitemos verdades absolutas y derribemos mitos para enriquecer debate y mejorar calidad de políticas públicas”.

Su postura tuvo el apoyo de otros líderes gremiales, como Luis Schmidt, de Fedefruta, quien afirmó que la creencia de que “más impuesto a la empresa significa mayor recaudación no es así necesariamente, porque pagan de acuerdo a sus utilidades”.

Pero la vocera de Gobierno, Paula Narváez, replicó que no comparten “la opinión de algunos sectores que señalan que las reformas han tenido un impacto en la desaceleración de la economía, que ha sido el único factor que explique la desaceleración”.

De hecho, en su programa presidencial, Michelle Bachelet prometió que la reforma tributaria recaudaría US$8.200 millones, “constituyéndose en la fuente más importante del esquema de financiamiento, sin la cual resulta inviable plantearse el conjunto de transformaciones propuestas, en particular la gran reforma educacional que emprenderemos”.

La tasa de recaudación se desplomó después de la reforma tributaria

Sin embargo, tras la implementación de la polémica reforma tributaria, la realidad muestra que en los tres años de gobierno de Bachelet la tasa de crecimiento de la recaudación de impuestos se desplomó, respecto del gobierno anterior.

Ello, porque si entre 2010 y 2013 -el período inmediatamente anterior a la reforma- el Fisco tuvo una tasa de incremento promedio en los fondos recaudados por impuestos de 12,4%; entre 2014 y 2016 -después de la reforma- se desplomó a 3,4%, según las cifras de la Dirección de Presupuesto (Dipres) del Ministerio de Hacienda. Ello, en línea con el bajo crecimiento económico de 1,8%, promedio, durante esta administración.

Además, durante 2010-2013 la recaudación tributaria no minera aumentó en $2.167.597 millones, promedio anual, cifra que se redujo en 45% en el período 2014-2016 a $1.490.544 millones, es decir, $677 mil millones (US$1.000 millones).

Y esa cifra de recaudación incluye, además, los US$800 millones que se recaudaron por la repatriación de capitales durante el año pasado, por lo que de sacar ese monto único por un año sería aún menos la recaudación fiscal.

Economista: “Había planteamientos alternativos a la reforma tributaria que permitían recaudar lo mismo pero con un costo mucho menor en crecimiento económico”

Juan Bravo, investigador de Clapes UC, sostiene que “desde un comienzo advertimos que la reforma tributaria iba a tener consecuencias negativas sobre el crecimiento económico. Recientemente el ministro Valdés reconoció que no se debió presentar como si no tuviera ningún impacto. Esto no significa que no se puede hacer reformas, sino que éstas deben ser bien diseñadas para minimizar su impacto negativo en el crecimiento. De hecho, había planteamientos alternativos que permitían recaudar lo mismo pero con un costo mucho menor en crecimiento económico”.

Bravo agrega que las cifras muestran una desaceleración drástica del crecimiento de ingresos tributarios desde el periodo del frenazo económico, lo que se debe a la disminución del ritmo de crecimiento de la economía chilena.

“Esto muestra que el crecimiento no sólo es importante por sus impactos directos en materia de creación de empleo asalariado en el sector privado y en los salarios, sino también para poder tener cuentas fiscales sólidas y mayor recaudación fiscal, lo que permite tener más recursos para realizar gasto social”, señala el economista de la UC.

De hecho, US$1.800 millones en gastos permanentes comprometidos durante este gobierno no tienen financiamiento, según un estudio de Libertad y Desarrollo, que concluyó que en un “hecho inédito, los compromisos de gasto hacia el futuro son incompatibles con la convergencia del déficit establecido por el Ministerio de Hacienda, es decir, el próximo gobierno heredará holguras negativas que serán difíciles de revertir”.

La investigadora del ESE Business School de la Universidad Los Andes, CeciliaCifuentes, plantea que si la economía no minera se hubiera mantenido creciendo al ritmo que lo hizo entre 2010 y 2013, el aumento de ingresos tributarios no mineros podría haber sido mayor que el que ha generado la reforma tributaria. “La reforma no ha sido capaz de compensar el efecto negativo en actividad económica, aun dejando de lado la tributación minera”, señala Cifuentes.

Por Uziel Gómez Padrón para ellibero.cl

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