El Chile-Australia fue un partido traicionero, pues el rival torpedeó permanentemente las debilidades de la “Roja” como estrategia. Le costó mucho salir jugando desde el fondo al equipo de Pizzi. Fueron bien apretados los 4 de la zaga y a los hombres del medio los llevaron a recibir de espaldas en el primer control. Esta actitud fue sostenida por la selección australiana, obligando a Bravo al saque largo y dividir de manera permanente el balón con pelotazos aéreos, conociendo a priori que en este escenario la selección de Chile no posee sus mejores argumentos.

En el primer tiempo la escuadra nacional fue superior, pero jamás doblegó a su oponente, quien se las rebuscó para generarse un mano a mano contra Bravo y perforar el arco chileno. Fue mediante una jugada de presión alta, en la que obligaron al arquero a despejar rápido. Vargas recibió la pelota con marca en su espalda, fue anticipado y luego vino el gol de Troisi. Y ojo que este defecto no se estrenó ante los oceánicos.

En el pasado cercano, Argentina en la fase de grupos de la Copa Centenario también le hizo los 2 primeros goles a Chile de esta forma, o sea presionando en la salida. Factor a mejorar.

Pizzi introdujo 3 cambios en este partido y esos cambios le terminaron doliendo en la estructura general, porque Jean Beausejour, Gary Medel y Marcelo Díaz siguen siendo el pequeño ladrillo diferenciador en esta selección. Cuando no están, se nota.

El DT hizo sus cambios, pero hace rato se dio cuenta que Chile tiene a los que tiene, que el recambio está lejos y no como producto de un proceso buscado ni alimentado, sino más bien como resultado del ensayo y error.

Lo que vaya a seguir ganando esta selección será con los mismos que ganó las copas Américas anteriores, no sobra ninguno y como parece que el miércoles contra Portugal jugarán todos nuestros “superhéroes”, creo que hay serias opciones de jugar la final de esta Confederaciones.

De lo que puede mejorar esta selección para estar en la final, definitivamente se encuentra la seguridad defensiva. Ahora, con tantos años jugando los mismos jugadores, creo que esta seguridad más que encontrarla dentro de los entrenamientos y de manera física, debe ser encontrada en el estado emocional de sus actuales líderes de la defensa. Las palabras de Bravo y de Medel, pueden pesar tanto como la charla de Pizzi antes del partido con Portugal. Sus líderes son capaces de llevar a este grupo a jugar el partido perfecto.

Por algo dentro de esta generación ganadora, siempre han brillado con más luz, Bravo, Medel, Vidal y Sánchez. Si estos 4 están convencidos el próximo miércoles a la selección Portuguesa le caerá encima la mejor versión de la “Roja”.

Por Juvenal Olmos, Comentarista y ex entrenador de la selección chilena, para Emol

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