La Presidenta Michelle Bachelet anunció el Plan de Desarrollo Integral de la Macrorregión de La Araucanía”, que recoge las conclusiones del informe de la Comisión Asesora Presidencial liderada por el obispo de Temuco, Héctor Vargas.

En la ceremonia, realizada en La Moneda, la Mandataria dijo que “quiero pedir perdón al pueblo mapuche por los errores y horrores que ha cometido o tolerado el Estado en nuestra relación con ellos”. Además, reconoció “el dolor y las pérdidas que han afectado a todas las demás víctimas de la violencia rural en la región, y pedirles perdón por aquellas veces que como Estado no suponemos asegurar la paz ni proteger su integridad”.

Lo cierto, es que a esto se sumó una serie de medidas concretas como políticas de reconocimiento de los pueblos indígenas, oficializar el uso de mapudungun en la región de la Araucanía; un proyecto de ley que establece como feriado nacional el  24 de junio, Día Nacional de los Pueblos Originarios; dar suma urgencia a los proyectos de ley que crean el Ministerio de Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos Indígenas, reparación económica para las víctimas, entre otras.

El presidente de Paz en la Araucanía y directivo de la Asociación de Víctimas de la Violencia Rural en la región, Juan de Dios Fuentes, dice a “El Líbero” que “hay que reflexionar cómo se genera esta supuesta propuesta. Me parece un triunfo tremendo de todo el mundo indigenista” y agrega que “le resto toda validez a la famosa mesa de diálogo por cuanto no fue una mesa de diálogo, sino una de monólogo, de personajes ligados al Gobierno y que los nombraron a través del mismo”.

– ¿Qué le parece el plan que anunció el viernes la Presidenta Michelle Bachelet?

– Hay que reflexionar sobre cómo se genera esta supuesta propuesta. A mí me parece un triunfo tremendo de todo el mundo indigenista y de esos movimientos, porque nuevamente este Gobierno cae en la misma técnica o estructura en la que vienen equivocándose hace muchos años: ¿qué más les damos para que dejen la violencia? En ese sentido hoy día se les está entregando muchísimo más de lo que se esperaba.

– ¿Qué piensa sobre las propuestas de reconocimiento constitucional?

– El reconocimiento constitucional es un error para Chile porque en definitiva esta es una sociedad muy distinta a lo que son los otros países en que se ha generado este tipo de instancias. Somos un país que viene de la diferencia, entonces si se le reconoce a uno habrá que reconocerlos a todos y en definitiva ese va a ser un primer paso para lo que viene después, que probablemente va a ser pedir territorio y autonomía. En lo que dice relación con la representación política, considero que no hay nada más erróneo y absurdo. Parten desde un supuesto falso sobre que el pueblo mapuche no está representado en el Parlamento y eso es absolutamente falso, ellos están representados -como todos nosotros-, a través de los parlamentarios de los distritos a los cuales pertenecen. Pero hoy, abrir espacios para que existan escaños reservados para una persona por pertenecer o sentirse parte de un grupo étnico distinto, me parece que es una alteración profunda a las bases de la democracia chilena, cuyos efectos van a ser muy complejos después.

– La Presidenta Michelle Bachelet pidió perdón al pueblo mapuche por los errores históricos del Estado en contra de su comunidad, ¿qué le parece?

– Es curioso, no entiendo el alcance de eso. Por qué, cuál es la razón, cuáles son los errores históricos del Estado, ¿haberles dado educación gratuita? ¿Un fondo de tierra? Todos los años se aprueba un fondo solo para la adquisición de tierras para ellos y se les entrega de regalo. ¿Por eso se les pide perdón? ¿O le vamos a pedir perdón por tener el derecho preferente de tener escaños reservados en el Congreso, por aceptar la violencia terrorista sin aplicar las normas antiterroristas? Me parece que no es la forma. La violencia se ha institucionalizado y ellos la han avalado. Hoy día las comunidades tienen todas las garantías legales, incluso de rango constitucional, como el 169, que nosotros no lo tenemos. Entonces, más encima, hay que pedir perdón por eso.

– Entre las propuestas se establece feriado nacional  el 24 de junio y además oficializar el uso del mapudungun en la región… ¿Qué piensa de eso?

– Yo no sé qué significa, el mapudungun no lo hablan ni ellos. Según entiendo en las últimos censos se establece que hay cerca de 1 millón 200 mil personas que se dicen mapuches o de algún pueblo originario, de esos ni el 10% habla su idioma. Entonces, qué van a oficializar. Si fuera por eso, hay muchos más descendientes de alemanes probablemente en la región; ¿tendríamos que oficializarlo también? Bueno, en cuanto al feriado, yo no estoy en contra en que se decreten feriados los días que son importantes para un país, pero para un grupo de personas que representan un 2% de la población, me parece que es impropio.

– Entre las propuestas hay un política de reparación y apoyo a todas las víctimas de la violencia en la región. Usted ha sido una de las personas que ha sufrido daños materiales y personales. ¿Queda conforme?

– Lo primero es que ninguna de las víctimas o de los miembros de la asociación de víctimas ha recibido reparación alguna. Lo aclaro porque estamos hace mucho rato pidiendo que, de una vez por todas se dicte el reglamento y nos expliquen cómo van a funcionar los famosos 3 mil millones de pesos de la glosa presupuestaria que dejaron en la ley de presupuesto para la región. De eso no se ha dicho nada. Lo único que sabemos es que el Gobierno señala tener una lista de 145 víctimas, que sólo manejan ellos, no nos han dicho a ninguno de nosotros quiénes son y cuáles son los criterios para definirlos. No conocemos el reglamento en esa materia. Lo otro, es que cuando se cuantifican los daños en derecho, se hace de tres maneras: lucro cesante, daño emergente y daño moral. Ahora, cuando ellos hablan de reparación a las víctimas no sabemos a qué se refieren, a cuál de todos los daños, no lo dicen. Tampoco el presupuesto que se va asociar a esto, o sea le están entregando un tremendo compromiso al otro Gobierno. Probablemente esta es una medida que busca obtener un resultado electoral, pero no en uno que se radique en el beneficio de las personas. Si se hubiera querido realmente avanzar en eso, habría un trabajo serio, con un catastro a las víctimas, cuáles son los daños que han sufrido de manera permanente, cuáles son los efectos de no poder trabajar en el campo, pero no hay nada de eso. Entonces parten nuevamente con el error y la soberbia que se grafica en la ley indígena, pensando que desde Santiago pueden decirnos cuánto pagará el Estado.

– También se sostiene que el próximo año se incluirá a las víctimas que han sido afectadas con la pérdida de sus hogares…

– Me imagino que se refieren a las casas quemadas, no sé, el concepto de hogares es bastante amplio y creo que el problema va mucho más allá. Esta es una región cien por ciento agrícola, independiente de que tenga ribetes forestales y otras actividades más, por cierto. Fuimos en alguna época el granero de Chile, pero ahora es una región que está deprimida absolutamente en esta actividad. Ya no hay predios disponibles y los arriendos de aquellos que no tienen mapuches colindantes se fueron a las nubes versus los que están pedidos por la Conadi, porque basta con que un mapuche diga ‘mire este campo lo voy a reivindicar’ y ese campo no vale nunca más nada. Se alteró el mercado de tal manera que se ha producido una crisis tremenda, los transportistas bajaron su intensidad de trabajo en la región, les han quemado más de 400 camiones en la zona, entonces obviamente los fletes son caros y las máquinas cosecheras ya no vienen a la región. Se hace muy difícil trabajar, y quién cuantifica eso. Por qué no hacen una propuesta general de compensación a una actividad dañada como es la agricultura y el transporte, en vez de cuantificarlo individualmente, que no será al final lo más justo.

– ¿Qué piensa de la mesa de diálogo donde nacieron las propuestas?

– Le resto toda validez a la famosa mesa de diálogo, por cuanto no fue una mesa de diálogo, sino una de monólogo, de personajes ligados al Gobierno, que los nombraron a través del mismo y con mayoría absoluta. Donde no dejaron entrar a nadie más y se auto arrogaron representaciones,  ninguno de los que estaba ahí estaba designado como representante ni de las víctimas ni del mundo de la agricultura.

– ¿Era una garantía para ustedes que estuviera Emilio Taladriz, director de la Multigremial de la Araucanía?

– Emilio es un gran amigo, yo lo estimo mucho, es una persona muy capaz, quizás un líder natural en nuestra región en estas materias, pero pienso que él y todas las personas que nos hemos involucrado en esto, no estábamos preparados para asumir esta dirigencia, nunca fue nuestra formación ni una idea de vida. Entonces, obviamente cometemos errores. Pienso que él cometió uno profundo, de hecho en algún momento lo conversamos y él se sentía como un único jugador de fútbol en un equipo, contra once rivales. Él estaba absolutamente en minoría, peleó con valor y mucho fundamento -lo asesoraba Juan Pablo Lepin que es un abogado que sabe mucho del tema-, pero obviamente para mi gusto el error que comete es haber permanecido en esa comisión tratando de defender algo que no tenía cabida. De alguna manera su presencia le da alguna legitimidad a la comisión y por eso es que ellos querían que estuviera ahí, pero en minoría. Pienso que lo que tendría que haber hecho desde el primer día que vio cómo funcionaba esto es haber renunciado y salir de la mesa. No lo hizo y en esa consideración yo creo que tuvo sus razones y respeto eso. Creo que Emilio jugó un rol importante, pero no fue suficiente para frenar la tremenda vorágine que se nos viene desde los movimientos indigenistas, de los movimientos izquierdistas en particular, hacia este mundo y esta región.

– ¿Los agricultores recibieron invitación para participar?

– Sí, monseñor Vargas nos invitó a conversar, buscó la posibilidad de que nos integráramos. Pero pedimos que se nos diera derecho a voto, ya que esto funciona a través de acuerdos y manifestamos que nos parecía impropio que en una mesa de diálogo no estuvieran incorporadas las víctimas, que es el segundo actor más importante en el tema, y que sí lo hicieran los victimarios. También manifestamos que no lo haríamos de manera individual, sino que a través de los representantes de nuestras organizaciones. Monseñor nos dijo que no, que derecho a voto ninguna posibilidad, que la mesa la había conformado la Presidenta, y que la invitación era sólo a dar testimonio.

– ¿Las conclusiones de la mesa, los representan?

– No representan a nadie, esa es la verdad. Porque si hubiera buena fe en la constitución de la mesa, habría que ir donde los señores transportistas y que ellos traigan a sus representantes y que se sienten a la mesa, lo mismo con los mapuches, los agricultores y las víctimas. Ahí hay una mesa representativa. Acá se invitó a algunos representantes de organizaciones pero en su calidad personal, como es el caso de Emilio Taladriz, que no era el presidente de la Multigremial. Eso es porque no se invitó a la Multigremial, sino que a él. Todas las personas fueron designadas por decreto presidencial, con nombre y apellido. Es más, pusieron al en ese entonces Intendente, Andrés Jouannet, sabiendo que iba a renunciar y que sería candidato a diputado de la DC. O sea un postulante al Congreso también era parte de la mesa de diálogo. Por otra parte, el objetivo de la mesa era buscar nuevas formas de reparación de los pueblos originarios, no buscar la paz ni tampoco un acuerdo. Ahora, reparación de qué, si todavía no nos ponemos de acuerdo sobre qué es lo que hay que reparar, cuál es la deuda.

– ¿Qué le parece la visita del Papa Francisco a la zona en enero próximo?

– Soy muy católico, creo que él cumple una función importantísima en el mundo, pero también creo muy firmemente -y por favor, que se entienda bien lo que voy a decir-,  en la palabra de Jesucristo y sobre todo aquella que dice a “Dios lo que es Dios, y al César lo que es del César”. Yo sé que el Papa en su agenda tiene tres temas fundamentales con Chile y uno de esos es el pueblo Mapuche. Tenemos que entender que él no es chileno, que no está en la Araucanía y que si bien está informado, no tenemos claridad sobre qué información es la que tiene. Él no viene a preguntarnos probablemente, sino que a plantear algunas cosas, entonces lo veo con un poco de preocupación. Creo que se nos vienen tiempos muy difíciles con eso.

Entrevista de Carmen Novoa para El Líbero

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