“No es posible encontrar con vida a Jorge Sánchez y a Enrique Ojeda”, dijo el general Fernando San Cristóbal, a cargo de las labores para el rescate de los dos mineros atrapados en Chile Chico, al término de una misa del lunes.

La liturgia fue encabezada por el obispo de Aysén, Luis Infanti, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Además del jefe de la zona de emergencia en Chile Chico, también asistieron la intendenta Karina Acevedo, el seremi de Gobierno Jorge Díaz, la gobernadora María Rivera, familiares de los mineros, compañeros de faena, ejecutivos de la empresa Cerro Bayo y representantes de la comunidad local.

La ceremonia fue calificada como un acto emotivo y de unidad. Uno de los momentos más importantes se vivió cuando el obispo Infanti bendijo las piedras sacadas directamente de la mina Delia II, las que fueron entregadas simbólicamente a todos quienes asistieron a la misa.

Una vez concluido el acto religioso, el general San Cristóbal declaró que “luego de 18 días de incansable esfuerzo, el equipo que está desplegado seguirá trabajando en los frentes que sean necesarios, hasta que agotemos todos los recursos. Que no quepa duda de eso. Para la tranquilidad de la familia, de los sindicatos y de la opinión pública, no hemos escatimado, ni escatimaremos, en recursos ni en técnicas científicas, tanto desde el punto de vista minero, como hidráulico”. 

Sin embargo, agregó que “lamentamos profundamente que éste sea el desenlace, claramente nos hubiese gustado estar en otras condiciones, pero hay que enfrentar la realidad. Los análisis técnicos realizados por diferentes expertos y en base al uso de diferentes técnicas –muchas de ellas no convencionales- nos permite asegurar, con toda responsabilidad y respeto, que no es posible encontrar con vida a Jorge Sánchez y a Enrique Ojeda. Pedimos a los medios de comunicación que sean respetuosos con este momento de dolor”.

El obispo Infanti, en tanto, destacó la fortaleza de la familia indicando que “en la Patagonia manifestamos siempre que estamos unidos en los momentos gratos y también en los momentos difíciles. Unidos a la familias de Jorge y Enrique, a los mineros, a las autoridades a la empresa, a toda la población. Sentimos que el dolor compartido se alivia, no se elimina, pero se alivia y por eso hemos querido desde la fe, fortalecer nuestra unidad, nuestro compromiso, para vencer esta dificultad y todas las que se nos presenten”.

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