El sexo puede ser una parte más en la vida de la pareja o una actividad cargada de transcendencia, dependiendo del carácter simbólico que los amantes le atribuyan. Si estás repasando estas líneas no dudamos, querido lector, ávido de sabiduría amatoria, que para ti consiste en un hecho no exento de significado.

Muchos deciden experimentar con el sexo desde la perspectiva de su propio placer. Para otros, se trata de un momento de confirmación mutua en el que ambos se demuestran recíprocamente su existencia desde un plano físico. Si el deleite del otro es tan relevante para ti como el propio, ha llegado el momento de profundizar en el arte y técnica de cómo enriquecer el orgasmo de tu acompañante femenina.

Jenny Block es una colaboradora habitual de publicaciones como Playboy o GQ, así como autora de varios libros superventas sobre sexualidad como ‘O Wow: Discovering Your Ultimate Orgasm’. Block tiene un claro propósito didáctico y desea compartir su sapiencia con aquellos hombres que quieran llevar a sus parejas a los límites de ‘La petite mort’. He aquí su técnica avanzada que puedes transformar en todo un oráculo para el buen amante. Si quieres que vuestro próximo encuentro le quede grabado a fuego no dudes en recurrir a ella.

1. Lentamente, antes de bajar

Bastan unas atentas caricias y una excelente técnica del beso para encender el deseo de muchas féminas. Los surrealistas representaban el cuerpo femenino como un instrumento musical; la presión, el roce o la velocidad en el tacto, aplicadas sobre la suave piel de tu compañera, son las destrezas que el intérprete de semejante pieza debe aprender a manejar.

Foto: iStock.

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La boca, el cuello, los hombros y los senos son esas partes de su anatomía que los hombres a veces olvidamos y que pueden sacar notas de una coloratura desconocida.

2. Hazla sufrir (solo un poco)

No existe nada más sugestivo que retrasar aquellos momentos de mayor intensidad. Hay en semejante práctica un punto sádico, pero ya se sabe que tales normas pertenecen a la ley del deseo.

Realiza un lento recorrido por la parte interna de sus muslos, el monte de Venus o ya más cerca, besa su delicada sonrisa vertical. Tómate tu tiempo hasta llegar al clítoris; hazla sufrir un poco más. Al final del encuentro te aseguramos que ella te estará muy agradecida de semejante maltrato bienintencionado.

3. Mírala

Decía el director de cine Bigas Luna que el erotismo dio comienzo el día en que una mujer decidió darse la vuelta cuando estaba haciendo el amor. Por paradójico que resulte, si hay una parte de ella en la que te debes concentraresa es, precisamente, su mirada.

Foto: iStock.

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Con este gesto tan minúsculo, la pareja se acepta de una manera muy profunda a través del contacto visual legitimando sus deseos más insólitos, e incluso su naturaleza más oscura.

4. Imparte una lección oral

Pero no dejes de prestar atención a las curiosidades que tu alumna necesita satisfacer. Demuestra la maestría de tu lengua a la hora de ganarte la atención de su deseo. Aplica toda tu sabiduría sobre su clítoris y recuerda que los grandes sabios no saben nada en realidad.

Aprende pues de sus movimientos, de su respiración o de su jadeo. Juega con la presión en base a sus reacciones y comprende que hay mujeres que prefieren ligeros roces, otras un contacto más intenso de la boca e incluso algunas, pequeños mordiscos llevados a cabo con delicadeza.

5. El clítoris como centro

Ten presente que esta parte de su anatomía permanece, a partir de ahora, como la protagonista de esta historia. Si consideras que ha llegado el momento, usa tus dedos para penetrar en ella, sin dejar de utilizar nunca la lengua sobre su principal zona de estímulo.

Foto: iStock.

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Según ahondas en ella puedes alcanzar su punto G, o si lo conoces, incluso su punto A, una zona que se halla aún más adentro, especialmente propicia para producir rápidamente el orgasmo e incluso la eyaculación femenina.

6. La entrada secreta

Es un tabú para muchos, así como un argumento delicado, sobre todo porque la estimulación anal suele conllevar la penetración. Si eres un buen lector de su cuerpo puedes probar muy suavemente a aproximar uno de tus dedos a estazona semiprohibida.

Respeta sus deseos. Si sientes que no es lo suyo, no persistas. Si notas, sin embargo, que se está dejando llevar, profundiza. Ante la duda, la solución es tan sencilla como preguntar.

7. Tentando sus puntos esenciales

La lengua dedicada al clítoris, dos o tres dedos en su interior y algún otro destinado a su zona tabú. Desde todo su cuerpo hemos ido concentrando poco a poco su placer en los puntos de mayor intensidad. Como todas las técnicas, es necesario tener algo de práctica, así que no te sientas frustrado si no funciona a la primera. En el buen sexo se comparte todo, también los errores de la inexperiencia.

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