Sin quererlo, Claudio Bravo se transformó en héroe. Como muchas veces, ya en su exitoso historial deportivo, se transformó en factor clave. Inolvidable. Casi insuperable: tapó tres penales, los tres que alcanzó a disparar Portugal, y le dio a Chile el paso a la final de la Copa Confederaciones tras un duro empate sin goles.

Un final perfecto, que por tercer año consecutivo dejó a Chile en una final internacional. Eso sí, el objetivo fue duro. Riesgoso. Casi esquivo.

El plan de marcar las esquina para evitar centros y de evitar faltas cerca del área pareció irse a las pailas a los dos minutos, cuando Mauricio Isla bajó innecesariamente a André Silva, cuando estaba ahogado contra la línea. Del tiro libre tipo corner corto vino el primer susto de Chile. Cristiano no llegó cómodo a cabecear y desvió.

Chile tuvo la más clara del partido a los cinco minutos. Alexis dejó solo a Eduardo Vargas, quien definió al cuerpo de Rui Patricio. Al minuto siguiente y al otro lado del campo, Cristiano hizo lo mismo con André Silva y fue Claudio Bravo quien se agigantó en un achique soberbio.

Cristiano no lucía mucho, pero era un dolor de cabeza permanente, una pulga en el oído. A los 12′, entre Isla y Medel se hicieron un nudo y CR7 se fue solo. Gonzalo Jara llegó presto a solucionar el problema. Hasta ese momento, Portugal no le prestaba la pelota a Chile.

La mayor parte del encuentro, los 11 futbolistas portugueses permanecieron en campo propio. No había espacio dónde tocar y los chilenos no veían campo despejado por ninguna parte. ¿Cómo podía ganar Portugal entonces? Apostando al veloz contragolpe de André Silva y Ronaldo.

La historia comenzó a cambiar cerca de la media hora. Chile comienza a atacar sin descuidarse del retrovisor. Una avivada de Vidal al apurar un tiro libre permitió el desborde de Isla y el cabezazo de Charles Aránguiz que casi sorprende a Rui Patricio, quien llevaba más de 20 minutos como espectador privilegiado. Charles volvió a tener opción dos minutos después, pero erró la volea.

Contra todos los pronósticos previos, Chile se vio mejor físicamente que Portugal. Dominó el balón y llevó la batuta de las acciones. Pero, a Portugal nunca hay que darlo por muerto. A tres minutos del descanso, Medel desestabilizó a André Silva cuando se aprontaba a cabecear. Los lusos protestan falta penal y Silva se ganó amarilla.

Chile pudo anotar en el inicio del complemento. Vidal elevó el cabezazo tras centro medido de Beausejour. Rui Patricio tuvo un tapadón ante un giro de volea de Eduardo Vargas y, al igual que en el primer tiempo, Portugal respondió de inmediato. Bravo colocó las manos firmes para repeler un potente zurdazo de Cristiano.

La Roja no renuncia a los ataques construidos desde atrás y en ese ir y volver a ir, le trabaron un remate de gol a Alexis y Vidal elevó un potente derechazo que dejaba sin opción a Rui Patricio. Al otro lado, CR7 elevó un tiro libre frontal.

A los 75′, el técnico Fernando Santos envió al campo a Nani en lugar del incisivo André Silva. Y más tarde envió a Quaresma por el lastimado Bernardo Silva. Portugal se aproximó más y a cinco minutos del final estuvo a punto de desnivel con un cabezazo de Cristiano que pasó muy cerca del arco de Bravo.

Sobre el final, Portugal ya no presionó la salida de Chile y lo esperó en campo propio, arropados todos atrás. Chile, buscó y buscó, pero no encontró. Hasta que se llegó a la prórroga.

En el inicio del alargue, André Gomes desperdició una gran oportunidad al elevar el remate frontal desde el borde del área. A Chile se le notó el desgaste y baja la velocidad.

Alexis, que no había aparecido mucho en el partido, hizo que a los chilenos se les detuviera el corazón por un segundo con un cabezazo que le sacó pintura al palo derecho de Rui Patricio. Recién iban cuatro minutos del tiempo extra. El cansancio es evidente. Al finalizar los primeros 15 minutos, Aránguiz se quedó en el césped sin muchas ganas de levantarse.

A los 110′ ingresó el Gato Silva por Hernández. En la primera pelota que tocó fue derribado dentro del área. El juez no le creyó y todos los chilenos protestaron. En la última jugada, Vidal remató al palo y, en el rebote, Martín Rodríguez le dio al travesaño.

Tres años después del palo de Pinilla, la historia se repitió en el minuto 119. No se puede creer.historia llegó hasta ahí, porque comenzaba otra: la de los penales.

Por Leopoldo Iturra para As Chile

/gap