Cuando Braiden Prescott fue diagnosticado con neuroblastoma no sabía de qué se trataba. Apenas tenía dos años. Pero sus padres, Wayne y Steph Prescott, sí. Los médicos les informaron que era un tipo de cáncer que en pocos años terminaría con la vida de su pequeño.

Wayne Prescott abraza a Braiden, minutos antes de que muriera en sus brazos (Facebook)

La última noche se inmortalizó. Quedó registrada en una fotografía gracias al pedido del propio Braiden, quien en su último suspiro alcanzó a decirle a su mamá: “Una foto, ahora”. Estaba en brazos de su padre, quien trataba de soportar el dolor que sentía. Luego, murió.

Esa madrugada, mientras Steph estaba durmiendo al lado del niño de siete años en su vivienda de Ince, en Manchester, se sobresaltó al escuchar que Braiden estaba ahogándose. Presentía que el final estaba cerca. “Lo desperté a Wayne. Se suponía que debía sostenerlo, pero no pude, entonces lo sentó sobre sus rodillas. Wayne lo abrazó mientras yo estaba sentada a su lado sosteniéndole la mano”, contó la mujer.

Braiden luchó cinco años contra la neuroblastoma, un raro tipo de cáncer (Facebook)

El pedido de Braiden fue insólito. Por los dolores que tenía en la mandíbula -producto de tumores-, no hablaba desde hacía muchos días. Fue por eso que cuando pronunció esas palabras en el medio de la cerrada noche de septiembre de 2016, sus padres se sorprendieron. Steph tomó su teléfono móvil y disparó.

Antes había pedido por sus abuelos, porque sabía que habían estado allí durante el día, visitándolo. Pero lo último fue el pedido de una fotografía junto a su padre. La imagen que la familia decidió mostrar ahora y que se viralizó durante las últimas horas. Minutos después, falleció.

“Cuando murió, nos conmovimos. No quieres pensar que estás perdiendo a tu bebé. Pero sabíamos que sucedería. Estaba paralizada”, contó Steph al diario británico Daily Mail. “Braiden fue diagnosticado en 2012, pero yo sabía 18 meses antes de que algo no estaba bien. Llámalo instinto materno”.

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