El VAR fue protagonista en la final entre Chile y Alemania. Y otra vez dejó dudas. A los 65 minutos, Gonzalo Jara tuvo un duro cruce con Timo Werner, y le pegó un codazo en el rostro que no fue visto en primera instancia por el árbitro, pero sí por los integrantes de la comisión.

Luego de una larga y tensa espera, el árbitro serbio vio las imágenes, y aunque reconoció la falta de chileno desistió de ponerle la roja por violencia desmedida. En una extraña decisión sólo le limitó a poner la tarjeta amarilla, frente a la sorpresa incluso de Jara y los jugadores chilenos.

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