Uno de los grandes atractivos de esta Copa Confederaciones, dejando de lado el morbo de ver a los actuales campeones del Mundo, Europa, Sud América o África compitiendo para ver cual era el rey de reyes, era el hecho de que se ponía a prueba el sistema VAR por primera vez en un gran torneo. El resultado de él, no obstante, decepcionó, en especial por la actitud de los árbitros y asistentes.

A todos aquellos que promocionaban el nuevo sistema de tecnología de vídeo para terminar con las injusticias tras muchos errores arbitrales, lógicos por la dificultad de decidir algunas acciones a ritmo normal, les habrán quedado serias dudas después de lo visto en la Confederaciones. Decisiones, tomadas o no, que podrían haber cambiado partidos. En concreto, los grandes errores del VAR fueron en dos partidos que vivió Chile, en semifinales y final, los más importantes.

El primer error fue cometido en el partido entre la ‘Roja’ y Portugal, en semis. Tras unos noventa minutos donde no se movió el marcador, el encuentro dio paso a una prórroga y, posteriormente, a una tanda de penaltis en la que Claudio Bravo se erigió como el líder de su combinado. No obstante, el partido podría haber quedado resuelto mucho antes si a Alireza Faghani y a su equipo le hubiera dado por tomar una decisión más que lógica al usar el VAR. En el minuto 113 Silva se introdujo en el área y recibió un clamoroso penalti de Jose Fonte, que piso de forma más que evidente al chileno. El trencilla israelí no tuvo dudas, pero lo curioso es que vista las repeticiones sus asistentes no le indicaran por el pinganillo que había errado en su juicio y que debía revisar una acción que quedó impone.

Decisivo podría haber sido también el fallo de Milorad Mazic, colegiado de la final entre Chile Alemania, que se llevaron al bolsillo los germanos. Si bien en la anterior ocasión, en semis, el equipo de Pizzi había salido perjudicado por el VAR, ahora sería muy favorecido. En el segundo tiempo, con los germanos por delante, a Gonzalo Jara se le ocurrió plantarle un codazo en el mentón a Werner con toda la intencionalidad. El árbitro serbio, en mal ángulo, no señaló siquiera falta. En esta ocasión sí que fue llamado al orden por sus asistentes para ver en el vídeo la clara agresión del chileno sobre el germano, que no dejaba lugar a dudas. No al menos para la los aficionados al fútbol que por las redes sociales alzaban la voz cuando veían que Mazic le mostraba la amarilla a Jara que, no contento, encima era capaz de aplaudir al colegiado mientras Werner se tocaba todavía la mandíbula.

El VAR, de momento, vuelve a ser puesto en duda ya sea por la falta de juicio de señalar una jugada o por el miedo de los árbitros a aceptar una corrección mediante el vídeo.

Por Pablo Planas para Mundo Deportivo

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