Durante los últimos cinco meses, el desempleo ha crecido en forma sostenida y llegó a 7% en el último trimestre de marzo-mayo, según la encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El desempleo femenino creció a 8%, la cifra más alta en cinco años, mientras que la desocupación en los hombres fue de 6,4%. Los sectores productivos que más empleo perdieron en el último año fueron las empleadas domésticas (-23 mil), la construcción (-19 mil) y las actividades financieras y de seguro (-17 mil).

Según el informe del INE, Antofagasta (8,9%), Atacama (7,5%), Coquimbo (7,7%), Valparaíso (8,3%), Metropolitana (7,4%) y La Araucanía (7,8%) son las regiones del país que registran una tasa de desempleo superior a la del promedio nacional.

La ministra del Trabajo, Alejandra Krauss, reconoció que “no es buena noticia que aumenten las cifras de desempleo”, y dijo que “como gobierno nos duelen y lógicamente nos gustarían que fueran distintas, pero no paralizarán nuestros esfuerzos por mejorarlas”.

Empleos asalariados públicos: 53 mil. Privados: 12 mil

La encuesta, además, ratificó lo que ha sido una constante durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet: que los pocos trabajos asalariados creados desde 2014 han sido abrumadoramente para funcionarios públicos. En cambio, quienes trabajan en el sector privado han tenido escasísimas oportunidades laborales.

En el último año, por ejemplo, se crearon 53 mil empleos asalariados en el Estado y apenas 12 mil en el sector privado, es decir, el 19%.

Desde que partió el gobierno, esa desigual relación se ha mantenido con 149 mil empleos asalariados en el sector estatal, equivalente al 78% de dichos puestos de trabajo, que son los más importantes y deseados porque tienen, generalmente, seguro de salud y desempleo y previsión social.

US$1.000 millones paga el Fisco por los empleos públicos del último año

Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, señala que otra mala señal es que sigue aumentando fuerte el empleo por cuenta propia (65 mil) y el empleo a tiempo parcial involuntario, lo que lleva a una caída en las horas trabajadas, producto de la precarización del mercado laboral privado.

“Es positivo que aumente el empleo, pero deja de serlo si estamos hablando de empleo público, considerando el escenario de estrechez fiscal y la necesidad de moderar el gasto corriente del gobierno. Estamos hablando de que este aumento de empleo en el sector público demanda recursos por cerca de US$ 1.000 millones en un año. ¿Dónde queda entonces la disciplina fiscal?”, afirma Cifuentes.

La economista dice que ello se agrava por el hecho de que cada vez se hace “más urgente y prioritaria una reforma del Estado, cuyos niveles de eficiencia son muy cuestionables. El único espacio de mayor gasto social a futuro es reducir la grasa del sector público, y vemos que se está caminando en la dirección opuesta. Cada vez más vemos un Estado al servicio de sus funcionarios”.

/Por Uziel Gómez para El Líbero

/gap