A PESAR de que el senador Manuel José Ossandón obtuvo el segundo lugar en la votación de Chile Vamos, con el 26% de las preferencias -algo más de 371 mil votos-, dicho caudal no se condice con lo que se habría esperado de quien ostenta una extensa trayectoria política y que voluntariamente decidió participar de estas primarias. Lejos de capitalizar su respaldo en favor de una centroderecha más robusta, optó por el camino de las descalificaciones personales hacia sus contrincantes, y su falta de compromiso con quien resultara electo en las primarias -un suspenso que mantuvo hasta ayer mismo-, no contribuyen a prestigiarlo ni tampoco al sector que representa.

Un buen político debe procurar no solo movilizar electores, sino dar un buen ejemplo de amistad cívica y cumplimiento de sus compromisos con el sector que representa. Así, una vez conocido el triunfo en la primaria del expresidente Piñera, Ossandón tuvo frías palabras y se limitó apenas a un llamado telefónico-, muy distinta de la actitud de los candidatos del Frente Amplio o del propio Felipe Kast, quien se comprometió a trabajar desde ya por Chile Vamos.

Su votación, aun cuando es significativa, resulta dudoso que pueda entenderse como representativa de toda la centroderecha y que además simbolice una derecha más “social”. Su gran fuente de votación estuvo en la comuna de Puente Alto -donde fue alcalde-, pero en otras comunas más populares o de clase media su votación no superó el 30%, lo que no hace descartable que parte de su votación fuese más bien de disidencia o castigo, pero no propiamente de centroderecha. Si aspira jugar un rol mayor en la política, debe procurar un profundo cambio de actitud, partiendo por reconocer sus errores, especialmente en los debates y declaraciones públicas, y no culpar injustificadamente a terceros de sus derrotas electorales.

/Editorial del diario La Tercera